El periodista y politólogo Claudio Chiaruttini brindó una entrevista a Radio Criterio. Analizó la política y economía con una claridad particular.

Claudio Chiaruttini es politólogo y periodista. Conduce un programa llamado Sin saco y sin corbata y, en una entrevista con SinRodeos, el ciclo que conduce Pedro Rossi en Radio Criterio (FM 88.1), comentó la situación política y económica del país.

— ¿Qué has visto como últimos cimbronazos? El presupuesto se vaporizó en minutos, por ejemplo.

— El presupuesto 2021 está creado al estilo de Roberto Lavagna: un presupuesto calculando mal los números, subestimando la recaudación, el gasto, la inflación, etc. Eso permitió que el gobierno de Kirchner tuviera un presupuesto con excedentes que le permitían una discrecionalidad para el reparto de la plata. Entonces, comenzó un sistema de repartos. Alberto Fernández, siendo jefe de Gabinete, llegó a repartir el 20% del presupuesto a voluntad. Esto te da la posibilidad de generar amigos y, como el año que viene es un año electoral y el Gobierno necesita ganar para controlar la Cámara de Diputados, lo que van a hacer es regalar plata a lo pavote para tratar de conseguir esas bancas.

— ¿Y a eso vos lo ves factible dentro de la alianza de Gobierno? Es decir, dentro de la parte del cristinismo, el albertismo y el massismo.

— El triunfo de Mauricio Macri en 2015 produjo una herida tan profunda en el peronismo que ahora entienden que no pueden perder nunca más una elección. Antes pensaban “rompo y tengo poder propio“, pero con Sergio Massa rompieron y no obtuvieron el poder. Realmente, tienen que darse condiciones muy particulares para que haya una ruptura del peronismo, no porque se amen, sino porque tienen miedo de perder el poder y no recuperarlo nunca más. Hoy mismo no están unidos: hay peleas y discusiones, pero pasó algo en esa semana: cuatro personas salieron y pidieron definiciones. Eduardo Duhalde, Jorge Asís, Carlos Ruckauf y Guillermo Moreno. Los cuatro hablan por los que no hablan: por gobernadores, diputados, senadores y los barones del conurbano. El peronismo le empezó a preguntar a Cristina “Che, ¿para dónde vamos?”.

Acabás de nombrar a cuatro personajes de la política. Berni, ¿no tendría cierta autonomía?

— Berni es uno de los productos más interesantes que creó Cristina Fernández. Él es el Florencio Randazzo contra Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires. Él está puesto para romper, va a dejar su cargo en poco tiempo más, van a hacer su candidatura a Diputados y el objetivo es que le robe votos a Juntos por el Cambio de la gente nacionalista, gente de derecha a la que le gusta el gatillo fácil. Están creando su propio Florencio Randazzo para robarle el piso a Cambiemos. Serán diputados que después panquequearán y se unirán al Frente de Todos.

— Entonces, él iría por afuera…

— Sí. Esto ya está definido. Berni ya arrancó su campaña por redes. Ya está pensado y era muy obvio desde el comienzo. No podés ser un gobierno tan de izquierda en tu discurso y acción y tener a un personaje tan de derecha. Es como incorporar a Nicolás del Caño a Cambiemos.

— ¿Qué opinás con respecto a la gestión y la comunicación de Alberto Fernández de la pandemia?

— Cuando hay una crisis, el problema de la comunicación es cuándo terminarla. El presidente estuvo muy mal asesorado. Él dijo “yo me pongo la pandemia al hombro, hago como que salvo a la gente y ellos van a estar agradecidos”. Un asesor cercano me dijo: “Para Alberto Fernández la pandemia es lo que el terremoto de San Juan para Perón”. No tienen idea de lo que es una pandemia ni cuánto va a durar. Se puso la pandemia al hombro, creció, y después tuvo que empezar a soltarla.

El hecho más significativo es que, en las últimas semanas, Cristina tomó el poder. Ella vio que Alberto Fernández se estaba quedando empantanado en la pandemia y no sabía qué hacer. Ya no tenía fórmula. Salió Cristina y dijo “ahora voy a mandar yo”. Impuso su agenda judicial con una velocidad que no se ha visto en la República Argentina de una manera tan rápida y tan efectiva. Ella ha sido una abogada exitosa y no se puede negar, y decidió que se empezaran a tomar medidas como la del súpercepo, que salió de su gente en la AFIP. Por el otro lado, el decreto de las telecomunicaciones. Son medidas ideológicas del kirchnerismo, no soluciones al problema real.

Este es un proyecto político, no económico. La gente votó a Macri para que solucionara la economía y no pudo, es más, la profundizó. La promesa de Alberto era “te voy a llenar la heladera”, y no la está cumpliendo. El fracaso de Alberto Fernández va a estar ahí. Cristina no tiene una agenda económica, de la única manera que sabe gobernar es repartiendo. No podemos esperar que creen riqueza. La realidad argentina de hoy es mucho peor que la del 2015.

Comments are closed.