La pasión de Yésica Chazarreta por los ensayos con híbridos de maíz nació mientras cursaba la secundaria en la Escuela Agrotécnica “Lorenzo Parodi”.

Fue así que al recibirse ya tenía un objetivo claro e inició en 2013 sus estudios en licenciatura en Genética en la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (Unnoba). Durante el tiempo que duró la carrera realizó pasantías en varias empresas y en la comisión de estudios en el Grupo Mejoramiento de Maíz de la EEA Pergamino del Inta.

En 2017 realizó en la EEA Pergamino los primeros muestreos para la tesis de grado en maíz. Se integró al trabajo de otros becarios de la unidad, enfocada en el llenado y secado de los granos de este cereal. Esta línea de investigación le permitió estudiar la evolución del peso seco y del contenido de humedad, comparando los maíces de fecha de siembra temprana y tardía. Este trabajo le dio el sustento para su tesis de grado y le permitió participar junto con María Elena Otegui (investigadora del Inta-Conicet y la Fauba) y Juan Ignacio Amas (becario doctoral del Conicet en el Inta Pergamino) en un convenio público-privado para desarrollar esta línea de investigación en otros materiales.

En 2018 se recibió y el año pasado obtuvo el premio de Innovación Juvenil en Maíz 2019 América Latina, al que postuló con el grupo de investigación de Ecofisiología de Cultivos.

Actualmente, como becaria del Conicet y con un doctorado en curso en Ciencias Agropecuarias en la Facultad de Agronomía de la UBA, investiga en el Inta Pergamino acerca del control genético y ambiental de los determinantes fisiológicos del llenado, secado y calidad de granos de maíz en genotipos destinados para grano o ensilaje.

Para conocer más acerca de esta pergaminense de 25 años, con un promisorio futuro como investigadora, LA OPINION dialogó con ella respecto de su interés por la investigación, sobre qué significó haber recibido un premio de ese calibre y su visión de por qué los chicos tienen que estudiar una carrera.

-¿Por qué decidiste ser investigadora?

-Mi interés sobre los cultivos nace cuando estudiaba en la Escuela Agrotécnica. Al principio no tenía bien en claro todas las ramas de las genéticas ni todas las aplicaciones ni todas las posibles implicancias del trabajo porque no solamente hay genetistas que se ocupan de la parte vegetal, como es mi caso, sino hay otros que trabajan en áreas muy diversas vinculadas con la ciencia de la salud, con el ambiente, con insectos o con virus.

-¿Qué significó ser premiada internacionalmente en tu área de investigación?

– Fue muy sorpresivo (risas). Un día volvíamos del Inta y uno de mis compañeros me avisó que estaba abierta esta convocatoria. Así que armamos una propuesta y nos presentamos, pero nunca pensamos que íbamos a ganar. Siempre que suceden estas cosas no es que hay una sola persona que recibe un premio sino que detrás hay un grupo de trabajo que acompaña esa propuesta.
En julio del año pasado se abrió la convocatoria del Centro Internacional de Mejoramiento Internacional de Maíz y Trigo (Cimyt) al Premio a la Innovación Juvenil en Maíz de América Latina a jóvenes menores de 35 años de Latinoamérica que estuvieran trabajando en innovaciones en el cultivo de maíz. Me presenté en la categoría de Investigador. Así que con mi grupo de trabajo armamos una propuesta, un video contando el proyecto de tesis, cómo está constituido el grupo, resultados y avances que teníamos de mi tesis de grado del doctorado y envié mi postulación. En septiembre de 2019 me avisaron que era una de las ganadoras y que iba a tener la posibilidad de dar una disertación en la reunión Latinoamericana de Maíz en el Congreso de Semillas que se llevó a cabo en Montería, Colombia. Así que el año pasado viajé para dar una pequeña charla contando cómo era mi trabajo, lo que me permitió también conocer a muchos investigadores de América Latina y también conocer a otros jóvenes que estaban desarrollando otras innovaciones en otros países y categorías.

-¿Cuál fue la finalidad del trabajo de investigación por el que te premiaron?

– El objetivo de estos experimentos es generar modelos que ayuden a predecir cómo va a evolucionar la humedad de los granos. De esta manera podremos diseñar herramientas de asistencia a los productores para la toma de decisiones al momento de cosecha: si esperan hasta alcanzar la humedad comercial con el cultivo en pie en el campo o cosechan antes y afrontan el costo del secado adicional.

-¿Cómo o dónde te imaginás en el futuro?

– Ahora tengo la beca Conicet durante los cuatro años que me quedan y la idea es seguir investigando para poder realizar mi tesis de doctorado, de hecho en estos días estamos sembrado experimentos de maíz que vamos a estar analizando durante todo el verano, así que tengo que seguir trabajando sobre los datos que obtuvimos para poder concluir con mi tesis de doctorado, que recién comienza.

-¿Qué le dirías a aquellos jóvenes que dudan en empezar una carrera?

– Aunque uno crea que va a ser difícil o no va a poder, tienen que anotarse en la carrera que uno elija y siempre ir para adelante. Puede ser que inicies la carrera y descubras que no te gusta o que no era lo que querías, incluso que cambies de carrera o que decidas dejar, pero hay que animarse a probar, anotarse e ir a la facultad para ver cómo funciona. No es lo mismo haber ido a conocer cómo funciona el sistema universitario que no hacerlo, conocer docentes, otras personas como vos interesadas en la misma carrera, ese mínimo acto te abre mucho la cabeza, te ayuda un montón a pensar otras cosas. Es importante animarse a dar el paso de ir a estudiar y conocer cómo funciona la universidad. Y si te recibís es muy meritorio para uno mismo y para la familia. Hay que dar ese paso.

Nota por La Opinión

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