La idea es cortar la dependencia de las víctimas con sus golpeadores y de esta manera cortar la violencia de género. 

Cuando se habla de femicidios, estamos hablando del último capítulo de la violencia de género, pero no el único, sino que este golpe final fue precedido por múltiples episodios violentos. El femicida avisa, deja señales, que muchas veces quedan como cicatrices en la víctima, en otros casos deja mensajes que todos ven pero nadie piensa que es posible el irreversible final.

Entonces, si detectado el conflicto familiar, parental, de pareja e incluso de noviazgo, se logra salir del círculo violento”, se podría decir que se está salvando la vida de la mujer en riesgo. La víctima por lo general convive y depende económicamente del violento, de su victimario. Quien está en riesgo y sin medios para dar los primeros pasos para salir de ese sometimiento, de ese peligro, necesita ayuda. En la actualidad esa ayuda inicial la brindará el Estado.

Será a través del pago durante seis meses de una suma equivalente a un salario mínimo vital y móvil. El programa Acompañar tiene requisitos e incompatibilidades, como muchos otros subsidios y programas de asistencia, sin embargo esta vez se podrá decir que además ser una ayuda económica es un freno a la violencia de género, es un freno para los femicidios anunciados.

Muchas veces llegan casos de mujeres que padecen por años los maltratos de su pareja, de su novio o de su esposo, y habiendo leyes que la protegerían a esa víctima, no puede dar el paso de denunciar porque no puede reiniciar su vida sola o junto a sus hijos por falta de independencia económica.

En la mayoría de los casos, el violento la aísla de tal forma que no sólo no trabaja, sino que no tiene a quien recurrir por ayuda, pues le quita a su familia, a sus amistades y entornos sociales. Sola, vulnerable, dependiente, atrapada, la mujer víctima de violencia tendrá una oportunidad de no ser la próxima historia que nos impacte, no será un nombre más en una larga lista de muertes tan violentas como evitables.

Esta vez ese dinero no será para atender necesidades básicas sino para escribir de nuevo su propia historia.


Crónica

Comments are closed.