Es un ex jefe de Policía y diputado de Chubut que estaba en pareja con la madre de las niñas. Podrían condenarlo a 15 años.

“Quedate tranquilo, las voy a cuidar y a querer como si fueran mis hijas”. Faltaban pocos días para la Navidad de 1998. Luis Murúa fue a la casa de su ex pareja para llevar un par de muñecas que sus dos hijas se olvidaron en su casa antes de la mudanza. Quien lo recibió fue Juan Ale, la nueva pareja de la mujer. Las nenas tenían 9 y 10 años. Meses después comenzarían a ser abusadas sexualmente por Ale. Recién pudieron denunciarlo en 2017.

Este jueves Ale fue encontrado culpable por un tribunal de Puerto Madryn por ser autor materialmente responsable del delito de abuso deshonesto contra una de las niñas y de abuso sexual ultrajante en perjuicio de la otra.

​Juan Ale fue jefe de la Policía de Chubut en dos oportunidades y diputado provincial por el Kirchnerismo. Ocupó el máximo cargo de la policía en 2003 y después en 2016. Y ocupó una banca de la Honorable Cámara en el período 2011-2015.

Abuso en Madryn. Juan Ale, cuando era jefe de Policía en Chubut./Jornada
Abuso en Madryn. Juan Ale, cuando era jefe de Policía en Chubut./Jornada

​La pena se conocerá el 31 de agosto. Podría pasar hasta 15 años encerrado. Tal vez en su casa porque tiene más de 70 años. Además, cuando la sentencia quede firme será exonerado de la Policía, se lo privará del uso del arma y del uniforme de acuerdo al artículo 34 del Régimen Disciplinario de la Policía.

“Me acuerdo bien de esa frase. Y más la recuerdo ahora. Nunca pensé que dejaba a mis hijas en manos de un chacal ”, le dijo Luis Murúa a Clarín. “Ellas vivieron un calvario. Y lo sigues viviendo. Una quiso quitarse la vida. Y otra toma hasta siete pastillas por día porque no puede soportar la angustia. Y ya pasaron muchos años ”, agregó.

Los abusos se cometieron poco tiempo después de la promesa de Ale al padre de las chicas de “cuidarlas como si fueran sus hijas”. Comenzaron en 1999 y se extendieron hasta 2001, cuando se separó de la madre de las nenas. En el momento de los abusos, Ale ejercía la jefatura de la Unidad Regional de Policía de Puerto Madryn. Fue pocos meses antes de ser nombrado el jefe de la fuerza.

Era tanto el temor de las criaturas que ninguna le contaba a la otra lo que le estaba pasando. Tampoco se lo contaban a la madre. Recién en 2015 las hermanas pudieron hablarlo entre ellas. “No querían hablar ni contarlo ni denunciarlo. Pero siempre ocurre que al final el silencio beneficia al victimario y castiga a las víctimas. Sólo los que lo pasaron pueden entender cuanto se sufre. A mis hijas les jodieron la vida para siempre”, aseguró Murúa, un reconocido jugador y técnico de fútbol de equipos del interior del país.

“Las víctimas de abusos contamos lo que podemos y no lo que debemos. Se nos hace muy difícil ”, dijo una de las hermanas, hoy en pareja y con dos hijas. Las dos hablaron durante el juicio y se encontraron con su abusador, que prefirió no concurrir a tribunales el jueves, en que se lo declaró culpable.

​El tribunal que lo condenó estuvo integrado por Gustavo Castro, Marcelo Orlando y Marcela Pérez. La defensa del imputado había solicitado la nulidad de la acusación señalando que en uno de los casos la exposición presentada en Fiscalía el 20 de diciembre de 2017, no reunía los alcances de una denuncia. El representante del Ministerio Público Fiscal solicitó se rechace tal planteo. Luego de analizar los argumentos de las partes, el tribunal corroboró la existencia de la denuncia,

Dolor de padre. Luis Murúa le contó a Clarín lo que vivieron sus hijas/Jornada
Dolor de padre. Luis Murúa le contó a Clarín lo que vivieron sus hijas/Jornada

El tribunal valoró el testimonio de los psicólogos que atendieron a las víctimas y consideró que “ambas jóvenes han dado cuenta de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieran los hechos atribuidos al imputado, los cuales en los términos expuestos resultan coincidentes con la acusación fiscal, desde el momento en que se van a vivir con el imputado, luego de la separación de sus padres, ello es a multas del año 1998 y se extendieron hasta el año 2001 cuando su madre se separa del imputado”.

“La primera impresión de que algo les pasaba ocurrió cuando tenían 12 y 13 años. Yo estaba jugando en Paraná y vinieron a visitarme. Cuando llegó la hora del descanso ni quisieron dormir en mi pieza. Fueron a otra habitación. Me llamó la atención porque siempre fueron “mis nenas”, con una gran relación”, contó el padre a Clarín. Adicciones, enfermedades fueron una consecuencia en la vida de estas hermanas, que es lo más frecuente en las víctimas de abusos. 

Ahora se espera la condena. La fiscalía y la querella pidieron la máxima pena, que es de 15 años. El tribunal decidirá. En cuanto la sentencia quede firme se retirará la foto de Ale de la Jefatura de Policía y se quitaría su nombre de la placa que recuerda su paso como diputado en la Honorable Legislatura.


Clarín

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