Tras ser absuelto por la Corte Suprema, Jorge González Nieva dijo: “Lo que más me dolió fue perderme el crecimiento de mis hijas”.

Jorge González Nieva fue liberado luego de pasar casi 14 años en la cárcel por un crimen que no cometió. Su caso llegó a la Corte Suprema de Justicia, que este jueves decidió absolverlo. De nuevo en su casa, junto a su familia, el hombre que empezó a despertarse de la pesadilla iniciada en 2006 habló con TN Central.

“Estoy agradecido a todos los que confiaban en mí. Esperaba este momento desde hacía mucho tiempo. Estoy muy feliz porque se hizo justicia”, expresó.

González Nieva relató cómo fueron los años en prisión y la vida que perdió por culpa de la injusticia. “Es muy dura la vida en la cárcel. Por los 14 años que estuve detenido me perdí ver el crecimiento de mis hijas. Es lo que más me duele: no haber podido estar con ellas. Tenían 7, 13 y 15 años″, relató.

“Ya son unas señoritas. Yo no quería que fueran al penal a verme. No quería que pasen por la requisa de un penal, que tuvieran que desvestirse”, señaló.

El hombre se mostró sorprendido porque su caso escaló hasta el máximo tribunal, que finalmente hizo justicia. “No pensé que iba a llegar a la Corte. Desde el primer día que caí preso, pensé que iba a salir al día siguiente, porque no tenía nada que ver con lo que se me acusaba”.

“Yo pensaba que eso de que te armaran causas no existía, que solo lo veía en las películas, pero esa película se me hizo realidad”, retrató.

González Nieva narró qué sucedió luego de ser incriminado y detenido. “Pasaron dos meses, fui liberado y seis meses después me detuvo la Justicia: argumentaban que el reconocimiento que me habían hecho en la foto era válido”, señaló.

Ese fue uno de los elementos en los que la Corte reparó para decidir la absolución: mencionó la identificación por imágenes del imputado por parte de un testigo que luego no pudo reconocerlo personalmente. También se basaron en la ausencia de evidencias forenses que vincularan físicamente a Nieva con los hechos de la condena. Y por último, la falta de pruebas sobre la supuesta relación del sospechoso con los miembros de la banda que llevó adelante el robo y posterior asesinato por el que el hombre fue condenado injustamente.

“Cuando caí detenido me pidieron que vendiera el taxi y la licencia y les diera el dinero. Me dijeron que a cambio me darían la libertad. Y aparte de extorsionarme, me molieron a golpes”, contó González Nieva. Y siguió: “Yo no les di un centavo. Es más, tengo el taxi en el garaje hace 14 años. Les dije que no les iba a dar nada, porque era inocente. No tenía por qué darle plata a la corrupción policial y judicial”.

En adelante, el hombre intentará reparar los años perdidos. Y revela sus planes inmediatos: “Voy a disfrutar de mi familia y conseguir un trabajo de lo que me gusta, que es manejar”.

El caso

Todo comenzó el 18 de julio de 2006, cuando Nieva regresaba del trabajo a su casa del barrio La Blanquita, en Merlo. Entonces, fue detenido por dos policías bonaerenses que lo acusaban de haber matado de un disparo en el pecho a Analía Aguerre el 24 de mayo de ese año en la puerta de su casa. Como prueba, llevaban la declaración de un único testigo que afirmaban que había visto el robo.

De acuerdo con su propio relato, Nieva fue golpeado y extorsionado para que entregase dinero a cambio de no ser incriminado en el asalto seguido de muerte, del que siempre negó haber participado.

Sobre ese hecho, Amnistía Internacional Argentina publicó una carta años más tarde en la que detalló que el hombre se negó a entregar la suma de dinero, lo que derivó en el inicio de la investigación judicial por la que finalmente fue condenado a 25 años de prisión en el año 2010.

En el texto también informó que una de las coautoras del robo, que fue condenada por los hechos, sostuvo que Nieva no participó. Además, señaló que el testigo que supuestamente lo había identificado denunció que no lo había reconocido, una declaración que la Corte tuvo en cuenta en su fallo de este jueves.

Asimismo, recordó que los policías que participaron en la detención del hombre fueron condenados por encubrimiento, falso testimonio, tentativa de extorsión y por haber involucrado a personas en supuestos delitos para luego amedrentarlas y extorsionarlas. También, el fiscal de la causa, Alejandro Jons, fue suspendido de su cargo en 2017 por su actuación en este y otros procesos judiciales.

TN


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