Desde la ONU advierten sobre el peligro de que el vital elemento sea objeto de especuladores a nivel global.

La semana pasada una noticia sacudió los principales portales y medios del mundo: por primera vez, en Wall Street cotizaban futuros de agua potable de California, como si fuera un commodity al igual que el oro, el petróleo o la omnipresente soja.

La noticia, que tal vez no debiera ser tan sorprendente (en EE.UU. uno puede encontrar y apostar por futuros de cosas tan insólitas como el clima en determinado estado en cualquier mes del año que viene, por ejemplo), generó primero sorpresa y luego fuertes críticas, por el tratamiento del líquido elemento, considerado un derecho humano por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Este organismo multilateral, advirtió en su sitio web que “poner el agua en la bolsa de valores como si fuera oro o petróleo atenta contra el derecho básico de todos al agua”, en palabras de Pedro Arrojo-Agudo, relator especial sobre el derecho al agua potable y al saneamiento, designado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. 

Para el relator especial, la creación del primer mercado de futuros del agua en el mundo invitará a los especuladores a comercializarlo de la misma manera que otros commodities a nivel global.

CME Group lanzó el primer contrato de comercio de futuros de agua del mundo el 7 de diciembre, bajo el argumento de que este mecanismo ayudaría a los usuarios (en este caso de California) a gestionar el riesgo y equilibrar mejor las demandas competitivas del suministro de agua, en medio de la incertidumbre que las sequías graves y las inundaciones genera respecto de su disponibilidad.

Explica la ONU en su sitio web que el nuevo contrato de futuros de agua permite a compradores y vendedores intercambiar un precio fijo por la entrega de una cantidad fija de agua en una fecha futura. Lo que no deja de ser una apuesta que tendrá (como todas en la bolsa), ganadores y perdedores. 

“No se puede poner un valor al agua como se hace con otros productos básicos comercializados. El agua es de todos y es un bien público. Está estrechamente ligado a todas nuestras vidas y medios de subsistencia, y es un componente esencial para la salud pública”, expresó en un comunicado Arrojo-Agudo, quien destacó además la importancia que adquirió el agua como parte de la lucha contra la pandemia de coronavirus.

“El agua ya está bajo una amenaza extrema por una población en crecimiento, una demanda creciente y una contaminación grave de la agricultura y la industria minera en el contexto del impacto cada vez mayor del cambio climático. Me preocupa mucho que el agua ahora se trate como el oro, el petróleo y otros productos básicos que se negocian en el mercado de futuros de Wall Street”, dijo el funcionario.

Bajo amenaza

Arrojo-Agudo explica en el texto firmado por él, que mientras los agricultores, las fábricas y las empresas de servicios públicos buscan fijar precios, un mercado de futuros de este tipo también podría atraer a especuladores como fondos de cobertura y bancos a apostar por estos precios, replicando la burbuja especulativa del mercado de alimentos en 2008, que coincidió con la explosión de otra burbuja cuyos efectos se sienten hasta hoy: la de las hipotecas sub-prime.

“En este contexto, el riesgo es que los grandes actores agrícolas e industriales y los servicios públicos a gran escala sean los que puedan comprar, marginando e impactando a un sector vulnerable de la economía como los pequeños agricultores”, dijo Arrojo-Agudo.

El relator especial resaltó que el agua es, de hecho, un recurso vital para la economía, tanto para los actores grandes como para los de pequeña escala, pero el valor del agua es más que eso. “El agua tiene un conjunto de valores vitales para nuestra sociedad que la lógica del mercado no reconoce y, por tanto, no puede gestionar adecuadamente, y mucho menos en un espacio financiero tan propenso a la especulación”, explicó.

Agregó que, si bien hay discusiones globales en curso sobre los valores ambientales, sociales y culturales del agua, la novedad de que ésta se comercializará en el mercado de futuros de Wall Street muestra “que el valor del agua, como derecho humano básico, ahora está amenazado”.

Y es que, al igual que otras materias primas que cotizan en bolsa, la condición de producto escaso pone al agua en el centro de la escena mundial.

Ahora, tanto los agricultores como los fondos de cobertura y los municipios pueden apostar por la futura disponibilidad de agua en California, el mayor mercado agrícola de Estados Unidos y la quinta economía más grande del mundo. Un esquema que puede llegar a replicarse en otras partes del mundo.

En este caso puntual, los futuros están vinculados al Índice de Agua de California del Nasdaq Veles, que fue creado hace dos años y mide el precio promedio estimado por volumen de agua. 

Los primeros contratos de este tipo en Estados Unidos se anunciaron en septiembre último, en momentos en que las temperaturas extremas y los incendios forestales asolaban la costa oeste estadounidense, marcando para California el pico de una sequía de ocho años. 

El objetivo declarado de la creación del mercado de futuros del agua es que estos instrumentos sirvan de cobertura para los grandes consumidores de agua, como los cultivadores de almendras y las empresas de electricidad, a la vez que se convierten en un indicador de la escasez de agua para los inversores de todo el mundo.

“Es probable que el cambio climático, las sequías, el crecimiento demográfico y la contaminación hagan que los problemas de escasez de agua y sus precios lleguen a ser cruciales en los próximos años”, afirma Deane Dray, director gerente y analista de RBC Capital Markets consultado por el sitio web Sputnik.

En este punto cabe recordar que la ONU viene advirtiendo hace años que el cambio climático provocado por el hombre está causando tanto sequías como inundaciones, lo que hace que la disponibilidad de agua sea cada vez menos predecible.

Unos 2.000 millones de personas viven ahora en sitios con problemas de agua alrededor del mundo, y casi dos tercios del planeta podrían enfrentarse a la escasez del vital recurso en solo cuatro años, reveló Tim McCourt, directivo de CME, en una entrevista con la agencia Bloomberg. “La idea de gestionar los riesgos asociados al agua es ciertamente de mayor importancia”, agrega. 

“No creo que el contrato de futuros en sí mismo esté cambiando realmente los mercados del agua. Tampoco está cambiando el riesgo que existe ahí fuera de que el agua en algún momento del futuro sea más escasa, simplemente está respondiendo a esas cosas”,  dijo al respecto Barton Thompson, profesor de derecho de los recursos naturales en la Universidad de Stanford.

La nota es original de BAE. Solo fueron modificados o corregidos el título y la bajada por Puntos de Vista.

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