El combo de distritos que hasta triplicaron casos y un sistema de salud al borde el colapso preocupa a los gobernadores. “Y todavía no llegó el invierno”, se lamentan.

Las provincias del noroeste atraviesan una situación delicada y según pudo saber LPO esperan para fin de mes la situación más. crítica desde el inicio de la pandemia en marzo del año pasado. Alta ocupación de camas, falta de insumos y aumento exponencial de casos conforman un combo que preocupa a las autoridades locales.

Según pudo saber LPO de un alto funcionario provincial, temen que la situación sanitaria explote a fin de junio, cuando lleguen las temperaturas más frías. Con el sistema de salud al borde de colapso, solo una caída abrupta de los contagios podría evitar la crisis.

“Estamos atravesando la etapa más compleja de la pandemia”, aseguró días atrás la ministra de Salud de Tucumán, Rossana Chahla. Con más del 95% de las camas UTI del sistema público y privado ocupadas el panorama es complejo.

La semana pasada Tucumán tocó el pico de casos diarios de la segunda ola con 1252 en promedio semanal. La curva de contagios en Tucumán es un serrucho y tras una baja a 798 casos el 4 de junio, los nuevos infectados volvieron a aumentar a 929 el 6 de junio.

“Tanto el NEA como el NOA y sobre todo la región centro están con muchos más casos por habitantes que el AMBA. El AMBA está bajando, pero además en el interior del país hay una infraestructura mucho menor”, explicó el economista y senador correntino Martín Barrionuevo, uno de los analistas más agudos de la pandemia.

Los movimientos parecen ser similares a los de la primera ola, pero con mayor cantidad de contagios y mayor rapidez en la transición del área metropolitana al interior. La onda expansiva pasó del AMBA y ya irradió al centro del país, pero también a las provincias del norte y del litoral.

En Corrientes hay actualmente una media cercana a los 800 casos, mientras que el pico del año pasado fue 300. Ese número de casos provoca sobre una sobre utilización de la estructura y del equipamiento. A tal punto que días atrás se congelaron los ductos de oxígeno medicinal en hospitales por el exceso de utilización.

La situación es igual o más grave en el centro de la Argentina, sobre todo en las provincias de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos que, según un relevamiento de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, tienen una ocupación de las camas de terapia superior al 95%.

Ese problema se combina con otro: en muchos distritos del norte y centro del país los casos dejaron de crecer pero no bajan por eso es una incógnita cuánto pueden resistir los médicos y enfermeros que además trabajan dentro de una infraestructura desbordada.

Con 4627 casos absolutos el jueves 10 de junio Córdoba casi que triplicó los contagiados en CABA (1743). La presión sobre Juan Schiaretti fue tan fuerte que debió suspender las clases presenciales, algo que había rechazado la semana del 24 de mayo cuando esa restricción se aplicó en gran parte del país.

La curva semanal de contagios en Córdoba escala con un rito frenético. Un mes atrás, el 9 de mayo, tenía 1477, pasó a 2900 diez días después, a 3846 el 29 de mayo y a 4240 el 8 de junio.

“Los 9 días de restricciones fuertes en gran parte del país fue un cortafuegos de poco tiempo que tuvo un efecto muy importante. La idea de medidas intermitentes pero potentes está funcionado bien”, analizó un epidemiólogo en diálogo con LPO.

El control de las restricciones parece ser uno de los puntos más flojos de la pandemia. Los medios suelen enfocarse en el AMBA, pero el incumplimiento en el interior también es alto. “Se respeta muy poco, el control de las medidas. En muchas provincias hay muy poco compromiso para controlar”, le dijo a este sitio un funcionario nacional.

En Catamarca la curva también tiene forma de serrucho y se mantiene alta, por sobre los 400 casos desde hace un par de semanas en el promedio cada 7 días. El 18 de mayo colapsaron las camas de terapia y desde ese momento la ocupación se mantiene al límite.

Tras los 3385 casos promedio del 22 de mayo en Santa Fe parece comenzar a llegar un poco de calma. También hubo colapso en las camas de terapia y después de una caída en los contagios, los casos fueron subiendo lentamente hasta el 2 de junio. De todos modos los 2438 contagios registrados el 9 de junio en promedio de 7 días es una cifra alta.

Chaco, Entre Rios y Santiago del Estero son distintos que en poco más de un mes duplicaron o triplicaron sus casos y el futuro se avecina complejo. 

LPO

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