La mujer sufrió agravios por parte del sindicalista Julio Cavaleyro mientras realizaba la crónica de un corte de calles en inmediaciones de donde indagaban al hijo del líder gremial de Camioneros. El martes la trabajadora presentará una denuncia en sede judicial.

Los integrantes del staff de semanario EL TIEMPO de Pergamino nos solidarizamos con la colega de la región, Lili Berardi, por los agravios sufridos mientras realizaba su trabajo en San Pedro.

La periodista, de reconocida trayectoria en San Pedro, sufrió graves agravios producidos por el sindicalista de Camioneros en una manifestación en inmediaciones donde indagaron al hijo.

El sindicalista movilizó a afiliados al gremio para presionar a los integrantes del Ministerio Publico Fiscal que instruyen la causa en la que ha quedado involucrado su hijo por diferentes delitos.

En un acto patoteril agredió verbalmente a la mujer que desarrollaba la crónica periodística para el medio en que cubre la actualidad sampedrina desde hace muchos años y es uno de los íconos de prensa de la ciudad.

El periodismo en la región, la provincia y el país debe repudiar episodios como el protgonizado por Cavaleyro que atentan contra la libertad de prensa y constituyen una flagrante agresión al género femenino.

El escándalo ocurrió este domingo cuando gremialistas de Camioneros amenazaron e increparon a la periodista de San Pedro, Lilí Berardi, que cubría la protesta que el sindicato que comanda Hugo Moyano llevó a cabo en la Fiscalía local. Los sindicalistas buscaron hacerle el aguante a Maximiliano Cabaleyro y Fernando Espíndola, dos dirigentes que están detenidos y que habían ido a declarar en el marco de una causa donde se encuentran acusados de extorsión por bloquear las actividades de una distribuidora de alimentos de San Pedro, el año pasado.

Durante su cobertura periodística, la cronista del Semanario La Opinión y el programa Sin Galera, recibió insultos y agresiones. Además la amenazaron con quitarle el celular y destrozarle el auto. Como puede apreciarse en un video, el propio Julio Cabaleyro, padre de Maxi Cabaleyro, le lanzó todo tipo de improperios: «Mogólica, tarada», fueron algunos de los insultos. Además, junto a su patota sindical, la amenazaron, la empujaron y le arrojaron liquidos, buscando amedrentarla y que deje de documentar el proceso judicial.

El Tiempo

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