Creen que hacerlos ahora mostraría a Alberto débil y se habla de esperar más cerca de fin de año. La vicepresidenta ya le había reclamado a mitad de año que oxigenara el gabinete.

Alberto Fernández no quiere hacer cambios de gabinete luego de la carta de Cristina Kirchner en la que le advirtió que hay “funcionarios que no funcionan” para no quedar debilitado ante la opinión pública.

A mitad de año la vicepresidenta le había sugerido que acaso era el momento de hacer algunos cambios en gabinete para darle más dinamismo a una gestión, abocada entonces casi al 100 por ciento a la pandemia. Alberto le dijo que no era el momento adecuado porque iban a decir que ella quería imponerle gente, afirmaron a LPO fuentes.

La preocupación de Cristina tiene sus fundamentos. La vicepresidenta habla con gobernadores e intendentes que se quejan de una falta de gestión, en algunas áreas, incluso mayor a la que se percibe en la superficie, confirmaron a LPO las fuentes consultadas. “No hay discusiones políticas de fondo, la tensión hoy está enfocada en la gestión”, se lamentaba un dirigente que suele hablar con ambos. Claro que el año que viene cuando haya que armar las listas, la temperatura puede escalar fuerte en la coalición oficial.

En el medio de los tironeos políticos, en el gobierno reconocen que acaso necesitan definir un rumbo más claro. Con ambivalencia, Alberto amagó con medidas fuertes como la expropiación de Vicentín y la reforma judicial, y las dejó morir de a poco, dejando traslucir acaso que eran iniciativas del kirchnerismo con las que no estaba de acuerdo.

Un equilibrio acaso necesario, pero que en la Casa Rosada reconocen que le impide al Gobierno encontrar una narrativa propia, caída la épica de la cuarentena. Ya en junio, como reveló LPO, las encuestas mostraban que el confinamiento había perdido adhesión y Alberto se veía obligado a cambiar el eje de su gobierno. Pasaron los meses y se vio atrapado por otros conflictos, con el dólar a la cabeza.

La ocupación del campo de los Etchevehere reveló esa falta de coordinación. Tras días de conflicto abierto sin un fin predecible, Alberto primero dijo que es un problema entre “hermanos ricos que se pelean por una herencia”. Pero antes sus ministros pegaron al Gobierno al bando de Dolores Etchevehere, patrocinada por Juan Grabois.

La ministra de Justicia, Marcela Losardo envió una funcionaria a dormir en el campo y la ministra de las Mujeres, Eli Gómez Alcorta se puso a tuitear contra el ex ministro de Macri. Grabois se convirtió en una figura indomable: ya le costó a la ministra de Vivienda, María Eugenia Bielsa, el área de urbanización de los barrios populares que ahora depende de Daniel Arroyo.

Luego, con un fallo adverso en el horizonte, Alberto dejó trascender que esperaba que Grabois cumpliera con la sentencia si esta ordena el desalojo del predio. Le regalaron una bandera a Cambiemos y no es la primera.

“O hacés la reforma agraria o defendés la propiedad privada, si te quedás a mitad de camino te pisan los autos”, dijo un funcionario albertista a LPO.

En un sector del gobierno aseguran que faltan “voceros” para superar la crisis. Cristina cree que sobran: cerca suyo pidieron que Cecilia Todesca deje de aparecer en los medios. “Es un técnica, no tiene comprensión del marco político para hablar en nombre del Gobierno”, explicaron. La vicejefa de Gabinete, integrante del Grupo Callao de Alberto, salió este miércoles a elogiar su carta: “Es verdad que hay funcionarios que ni funcionan”, dijo.

LPO

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