Gerónimo Nazar, de 17 años, recurrió a las técnicas de RCP para lograr que vuelva a tener signos vitales segundos después de haber sufrido un accidente doméstico.

“Primero y más que nada quiero agradecer a todas las personas que me mandan mensajes, me llaman, me felicitan ya sean conocidos o no sus saludos están y me hace muy bien leerlo. Espero que la noticia se haga viral y cada una de las personas tomen conciencia de lo importante que es el RCP, uno nunca sabe cuando va a hacer falta, es difícil de creer pero nuestras manos pueden salvar vidas. Gracias a Dios, Gaspar esta muy bien de salud y esperemos que pronto este en la casa, nuevamente muchas gracias a todos y nunca duden en hacer el curso de RCP”, publicó Gerónimo Nazar en su biografía de la red social Facebook al trascender su heróica intervención al salvar a un pequeño vecino de un año en la localidad de Fontezuela el domingo a la tarde.

Es un estudiante del Instituto “Juan Anchorena” de Urquiza y recurrió al aprendizaje de las maniobras de resucitación cardio pulmonar que le enseñaron en el colegio recientemente para salvar al niño.

Los integrantes del grupo familiar sintieron el grito desgarrador de la madre del pequeño niño el domingo a las diez y media de la mañana; tal como lo reconstruyó la mamá de Gerónimo, Marisa Gianetti.

Gerónimo corrió a practicarle maniobras de resucitación, mientras otros familiares se ocuparon de llamar al servicio de emergencias para que concurriera una ambulancia.Al llegar el adolescente se encontró con la mamá, quien ya había sacado al bebé de un año de edad de la pileta.

Enseguida se ofreció para qyudar y le pidió a la mamá que le diera al niño porque él sabía realizar maniobras de RCP. En esos pocos segundos de intercambio con la madre del bebé le explicó que en la escuela le habían brindado un curso de RCP y él estaba capacitado para intervenir en la situación.

De esa manera empezó con las maniobras sobre los pectorales mientras el papá de Gerónimo le practicaba respiración boca a boca hasta que a los pocos segundos el bebé expulsó agua.

Era el primer síntoma que empezaba a recobrar la conciencia que fue acompañado de un inmediato llanto aunque muy tenue; pero reconfortante para los padres del bebé.

Gerónimo lo colocó de costado y siguió su intervención con golpes de reanimación en la espalda y acompañado de masajes que provocaron llantos más intensos que indicaron su recuperación.

La madre le quitó al bebé la ropa porque el haber quedado sumergido en el agua además del ahogamiento le produjo evidentes síntomas de hipotermia; por lo que recurrieron a cubrirlo con mantas para brindarle calor.

Una ambulancia de Medicar arribó a Fontezuela y lo trasladó de urgencias al Hospital San José donde lograron revertirle el cuadro de hipotermia y horas después le brindaron el alta médica.

Semanario El Tiempo

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