El autor del libro “Agrotóxico” habló sobre la problemática de la fumigación en Pergamino y cómo está impactando a nivel nacional.

El Juez Federal Villafuerte Ruzzo, que fue quien impuso en Pergamino la restricción a las fumigaciones terrestres a 1095 metros y las aéreas a 3000 metros, citó a los dos funcionarios municipales que controlan las fumigaciones: Tocalini y Naranjo. Patricio Eleisigui, autor del libro “Agrotóxico”, habló en SinRodeos y dio más información sobre el tema.

“Conozco la situación por el diálogo con Sabrina Ortiz. Es la persona que más viene batallando junto con las madres afectadas. A través de la disposición judicial se estableció la prohibición de fumigar a menos de esa distancia y ahora el llamado a declaración de dos funcionarios. La situación de Pergamino tiene una visibilidad nacional” comenzó Eleisigui. “Me toca viajar bastante por esta problemática y, en la Provincia de Buenos Aires, creo que lo que está ocurriendo en Pergamino es determinante en función a todo lo productivo”, agregó.

“Agrotóxico”, el último libro de Patricio Eleisegui

“Estamos hablando de una de las zonas más cotizadas a nivel nacional en conjunto con los campos de la zona de Rojas y Salto. Estamos hablando de un área con agricultura intensiva y con la intervención de compañías muy fuertes. Es una zona clave también par ala expansión de estas compañías y para la imposición de un modelo que beneficia a determinados grupos económicos”, argumentó el investigador.

“Se ha hecho una jurisprudencia. Eso es lo valioso. Se hace escuela del modo de reclamar en términos judiciales. Sabrina Ortiz está generando una enorme docencia sobre cómo llevar un proceso de reclamo para llevar salud a la vida de las personas. Son métodos que van a ser replicados en otros lugares donde hay niveles de afectación similares o peores y deben ser tratados de manera urgente”.


— ¿Cómo es el comportamiento en otras zonas?

Tenemos una discusión muy fuerte en Entre Ríos, no solo en los pueblos sino también con las escuelas fumigadas. El sector rural se endureció mucho y ha logrado adhesiones tanto de Mauricio Macri como de Alberto Fernández. En Entre Ríos la disputa sigue abierta, obviamente, y marca la situación que hay en cuestión de los metros. Mientras que el campo habla de que el problema es el método y no la peligrosidad del producto, del otro lado tenemos las víctimas concretas, los problemas de salud, y ahí está la disputa. Esto es plata o vida, claramente los sectores están bien marcados. Cuando uno discute con gente de los sectores nucleados con estas organizaciones, estos sectores jamás hablan de salud. Hablan de producción de regalías, pero no de la salud.


“Hoy los eslóganes suenan lindo. Cuando uno revisa los documentos de las buenas prácticas del sector, encuentra que la biografía que toman para defender esto, es brindada por las mismas empresas. Ellos aportan su documentación y es la que avala los usos de esos productos. Estos documentos pierden validez porque están promovidos por quienes están interesados económicamente”, dijo el escritor.

“Se trabaja de cualquier manera y la ciencia ha demostrado que tenemos presencia de herbicidas en las nubes que caen con la lluvia, concentraciones en el suelo que ya son permanentes, muchísima información disponible que, así como estamos, vamos hacia un cataclismo ambiental”, agregó.

“Está comprobado que los agrotóxicos generan daño genético. Hay una ruptura en la cadena de ADN que va a perdurar y que se va a demostrar en su descendencia. Hay algo que se va a transmitir a la descendencia y ahí está el problema y es lo que tenemos que evitar”, concluyó.

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