Las organizaciones sociales, en conjunto con las familias que estaban apostadas decidieron el retiro del gazebo y carpas al haberse alcanzado un acuerdo con el Municipio que incluye la reubicación y la entrega de subsidios por tiempo determinado. 

El acampe que durante dos meses se mantuvo en un sector de la Plaza Merced concluyó en la tarde de ayer cuando se desarmaron el gazebo y las pequeñas carpas que quedaban como símbolo de la protesta por viviendas para un grupo de familias que días antes habían comenzado su retirada.

En las horas previas hubo gestiones para lograr una conciliación con las familias que reclamaban a las autoridades municipales una solución habitacional, cuestión que fue tomada también por organizaciones sociales que fueron las que permanecieron hasta la tarde de este sábado acompañando el requerimiento de estos pergaminenses. Así lo había anticipado el dirigente Enrique Schierloh, de Barrios de Pie, que en declaraciones a la prensa había dicho que no se moverían de allí hasta que la última familia fuera reubicada.

Se supo que ayer se terminó de relocalizar a las 20 familias que pedían un lugar de residencia. En tal sentido, además de la relocalización en casas alquiladas, se acordó la entrega de subsidios por un tiempo determinado.

Carpa de la esperanza

Justamente ayer, día de la retirada, el acampe cumplía dos meses. Se la llamó “Carpa de la esperanza” y se transformó en un símbolo de organización popular. “Nosotros en forma conjunta con un grupo importante de organización sociales, religiosas y comunitarias enmarcadas en el Observatorio Popular del Comité de Crisis, acompañamos la lucha de estas 20 familias desde el primer día porque estamos convencidos que el Estado, en todos sus niveles, debe dar respuestas a esos reclamos y poner todos los recursos a su alcance para dar respuesta”, explicaba esta semana Enrique Schierloh, referente regional de este Observatorio.

En este reclamo hubo dos cuestiones centrales que se le exigían al Gobierno de Pergamino, una era lo urgente y la segunda lo importante. En el terreno de lo importante se reclamaba al Municipio que brindara la posibilidad de comprar un lote a cada una de las 20 familias en situación de calle y como urgente, una alternativa que estas personas pudieran salir de la carpa e ir a vivir provisoriamente a algún lugar.

Las conversaciones que derivaron en el fin del acampe se encauzaron tras la manifestación realizada en el Segundo Cruce, el 8 de octubre. “El Municipio nos volvió convocar al diálogo y fue allí que mostró más voluntad política de abordar las distintas soluciones a lo que veníamos reclamando, es por ello que en estos días avanzamos en varios temas inherente a firmas de convenios entre el Gobierno y las familias en situación de calle, con diferentes propuestas, pero que todas están orientadas a que estas personas puedan salir de la carpa y de su situación de calle. En estos momentos (sábado a la mañana) estamos terminando de resolver los últimos casos y por ello levantamos el acampe”, indicó el dirigente.

En primera persona

“Mi experiencia fue totalmente positiva porque estaba viviendo una situación límite, muy especial para una persona de cualquier edad ya que no tengo trabajo ni ningún tipo de ayuda social para poder vivir”, contó Nilda Mata durante una charla que el viernes mantuvo con La Opinión en una de las carpas ubicadas en Plaza Merced. “Quiero que la gente de Pergamino sepa que yo alquilaba una humilde casa porque tampoco tengo un hogar propio, pero no pude pagar más el alquiler y es por eso que llegué a este lugar en el que me brindaron asistencia, alimentos y por sobre todas las cosas contención. Es una situación angustiante, créanme que es así”, señaló esta mujer.

A su vez, Mata reconoció que sus necesidades eran “urgentes” y manifestó que el acompañamiento recibido le “cambió este momento de su vida” ya que a través de estas gestiones hechas por las organizaciones sociales están consiguiendo “un techo donde vivir”.

La Opinión de Pergamino

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