“Cuando todos empecemos a hacer lo que está a nuestro alcance, la exigencia a quienes están en el poder va a ser mucho más clara”

El Padre Aníbal Tabares, de la iglesia San Cayetano, contó en SinRodeos (Data 96.1) cómo trabaja y afronta las problemáticas sociales desde la Parroquia.

— ¿Qué nos podés contar de la situación social?

— A mí lo que me preocupa hoy, estando quizás en el barrio más pobre de la ciudad, es entender la pobreza como estructural. Ahí sí que quedamos todos involucrados. Porque, si ponemos la mirada en que el responsable es el otro, ahí nos desentendemos de la problemática de la pobreza. Es grave, gravísima, pero sobre todo porque a la pobreza hay que entenderla como la privación del desarrollo del potencial y de las capacidades de la persona. Y también del uso y el ejercicio de derechos y deberes. Alguien se lo privó. Si hoy creemos que, el que tiene la autoridad para conducir el Estado municipal, provincial y nacional, es responsable, tenemos que pensar que mucho más responsable es el instituyente: el pueblo. Es el que “lo puso”. Entonces, en esto tenemos que hacernos cargo todos.

Cuando vine a la parroquia hacia años atrás, los pobres ya estaban. No eran visibles, pero estaban. Ahora que se hacen visibles nos sensibilizamos y tiramos la pelota para otro lado. Me parece que es un momento para empezar a mirar qué responsabilidad tenemos cada uno, como instituyentes, ante la pobreza. Ahí sí vamos a encontrar respuestas profundas, de raíz. Asimismo, la mayor pobreza que tenemos hoy, es la desvinculación unos de otros. Alguien del barrio me decía “somos invisibles, Padre, o hacen que no nos ven”. Entonces, esto es la pobreza, cuando el otro deja de ser alguien de mi vida, alguien de quien también soy responsable, de una manera u otra.

Me parece que al tema de la pobreza hay que tocarlo desde lo profundo. Sensiblemente podemos decir “los comedores aumentaron”. Sí, pero también, en este tiempo, he visto muchos actores o personas que actúan en política que aparecieron ahora. Muchos fueron los que estuvieron cuando estos ya eran pobres en otros tiempos. Hay toda una estructura de la pobreza en la que se juega la privación del derecho, del uso de derechos y de los deberes, y hay personas que también son responsables de esto.

Hoy, la violencia, se genera por esto de haber sacado los valores que sostienen la vida común, la vida comunitaria.

Había uno en el barrio que me decía “Padre, a mí me preocupan los nuevos pobres, nosotros ya estamos acostumbrados”. Entonces, ahí uno se preocupa. Hoy, a la pobreza, la tenemos que ir calculando desde (Avenida) Colón. Porque toda la gente que vive entre Av. Colón y Florencio Sánchez no tienen casa propia. Viven en las casas de los abuelos. O sea, que son generaciones sin casa propia. Si la pobreza solamente la pensamos como la falta de recursos, o la falta de dinero o de trabajo, ahí empobrecemos la mirada y, por lo tanto, las acciones. Porque, que haya un comedor, no nos hace bien. No deberían de instalarse merenderos, comedores. No puede estar asociada la educación al comedor, “porque no viniste a la escuela, no comés”, hay una extorsión y hace mucho que esto está instalado.

— ¿Cuánto impacta el tema del nuevo actor, que se para en la esquina del barrio, que es en general el que vende droga, y que de repente aparece con un coche de súperlujo, y que los otros chiquitos empiezan a mirarlo como un ídolo?

— Los pibes consumen el desecho o el outlet de lo que consume el resto de la ciudad. Los pobres no son los que se drogan. Los pobres consumen, dentro del mercado de las drogas, el desecho, que es necesario para que el costo se mantenga. Pero no hace falta pasear para la peatonal al mediodía, en el momento del descanso, uno ve gente de traje fumándose su porro de marihuana. El problema no es fumarlo, el problema es cuando se vuelve problemático. Es problemático en la pobreza, porque para tenerlo hay que tener plata. Y cuando no tenés plata, cuando no hay trabajo, la única que te queda es delinquir. No es tanto el problema de la droga en sí. Al paso que vamos, Pergamino no va a ser un lugar de tránsito sino un lugar de consumo y de producción. Hay muchos que, recreativamente, consumen. Es algo que tenemos que asumir, así como también hay que asumir que nuestros pibes tienen un ejercicio de la sexualidad distinto al que teníamos nosotros cuando éramos pibes. Eso nos va a ayudar a que acompañemos los procesos de maduración afectiva, y que podamos hacer que la salud se cuide por encima de las ideologías y demás.

Por eso, los temas, uno estando dentro del barrio, se vuelven más amplios y más profundos que cuando uno los miraba desde afuera. Yo, al estar adentro, me doy cuenta de la solidaridad que hay entre los pobres, que no la encuentro fuera del barrio. Que, el que consiguió algo de comer, lo comparte. Que, cuando alguien la está pasando mal, todos van. Los abuelos mueren en las casas. Esto también te habla de otra visión de familia: los abuelos no terminan en un geriátrico. Toda vida que viene en el vientre de la madre se recibe. Hay problemáticas que, cuando se involucran a los pobres para ponerle sensibilidad a la cosa, en realidad los pobres son desconocidos en estos temas. Pero no porque no los padezcan, sino porque no son actores que estén sentados a la mesa. Porque son mudos. Pero, cuando uno está ahí adentro, la vida habla por si sola.

— Imagino que las chicas en estado de vulnerabilidad, también son carne de cañón para la prostitución

— Primero, hay que entender que la prostitución no es un trabajo, y que la que se prostituye no es la persona que está en la esquina, la prostituye el que paga. Los pobres no tienen para pagar. Los que pagan son los que tienen plata, los que tienen trabajo. Los que la “levantan”. Esos son los perversos que, muchas veces, canalizan su perversión comprando el cuerpo de otra persona. Entonces, lo escandaloso en una ciudad tiene que ser eso. Hay un eslogan que dice “sin cliente no hay trata”. Las chicas trans que participan en la parroquia, que, a propósito, el año pasado arrancó un plan FINES para que terminen la secundaria, para poder capacitarse y acceder al trabajo. Este año se trasladó al Centro Nidos que está en el Güemes. Vienen chicas trans. Hablando con ellas, por ahí te dicen “Padre, si nosotros habláramos de nuestros clientes, seríamos ricas”.

Lo que me preocupa es que, estos perversos, son los que levantan la mano para tomar las decisiones en la ciudad. Los temas no son tan superficiales. Yo creo que, algún día, me voy a animar a que hagamos un foro de discusión o de diálogo sobre estos temas para enriquecernos. Estas campañas como “No es no”, bueno, hay que construir a estas pibas para que puedan decir que no y que estos perversos no sigan dañándole la vida a las chicas. O, con el tema de las adicciones. El problema no es la sustancia, el problema es que tenemos los vínculos destrozados. Eso nos lleva a la angustia, eso nos lleva a evadirnos. Puede ser el cigarrillo, el juego, la pornografía, etc. El tema de la salud es muy amplio.

Esto genera la trama social. Ahora ya no es más la chica en situación de vulnerabilidad que está en el circulo de la prostitución. Hay que hablar de personas que compran y venden el cuerpo de nuestras pibas. Acá tenemos distintos lugares donde uno puede pedir “a la carta”. En un allanamiento en un hotel de la ciudad, se encontró a chicas en el circuito de la prostitución.

Hace mucho tiempo cuando el obispo se oponía al casino, muchos le decían “retrógado”. Aquellas cosas que él mencionaba que esto podía traer, la usura, la prostitución, las adicciones, llegó. En ese momento era lindo tener un bingo, pero después mirá todo lo que pasa. ¿Cuántas personas hay que se han suicidado, que se han fundido?

El suicidio adolescente es alto, ese es otro tema. En Rosario, en Santa Fe, había un convenio con los medios de comunicación para no publicarlos para que los pibes no se encorajen. Tenemos un montón de pibes que, más allá de la depresión natural de la adolescencia, cuando se esos problemas se agudizan, por la ausencia de los padres, se vuelve un problema más grande. Los padres ven a sus hijos 3 o 4 horas por día. Están solos.

En las actividades que hacemos en la parroquia empezamos muy temprano y terminamos a altas horas de la noche. Tenemos las puertas abiertas hasta las 10 u 11 de la noche. Los pibes tienen el mate todo el tiempo y recibimos la vida como viene. Te recibimos, tenemos algunos talleres como excusa para que empiecen a socializarse: zumba, serigrafía, boxeo, aerobox, distintas actividades para generar vínculos. Hay un montón de personas que lo estamos sosteniendo, un montón de personas que dejaron de quejarse para involucrarse. La gente se va involucrando y son parte de este cambio que es lento.

“Cuando todos empecemos a hacer lo que está a nuestro alcance, la exigencia a quienes están en el poder va a ser mucho más clara”, cerró el Padre Aníbal.

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