Comisaría primera: los 7 jóvenes murieron asfixiados

Los cuerpos presentaban entre un 12 y un 90% de quemaduras. Los datos los aportó en la novena jornada del juicio la doctora Carolina Pérez Mernes, quien realizó la operación de autopsia.

Ayer no fue una jornada más en el juicio por la muerte de los siete jóvenes que perdieron la vida en la trágica tarde del 2 de marzo de 2017 en la celda 1 de los calabozos de la exComisaría Primera de calle Dorrego. La novena audiencia dejó conclusiones importantes respecto al incendio y posterior muerte de Sergio Filiberto, de 27 años; Federico Perrota, de 22; Alan Córdoba, de 18; Franco Pizzarro, de 27; John Mario Chillito Claros, de 25; Juan Carlos Cabrera, de 23 y Fernando Emanuel Latorre, de 24.

La doctora Carolina Pérez Mernes que realizó la operación de autopsia en las primeras horas de la madrugada del 3 de marzo y finalizó su tarea el mediodía de ese mismo día, entre otras cosas indicó que los detenidos fallecieron por asfixia de monóxido de carbono y que los cuerpos analizados presentaban entre un 12 y un 90 por ciento de quemaduras. Tan sólo Fernando Latorre estaba carbonizado.

La reconocida profesional juninense que pertenece al Instituto de Ciencias Forenses de la Región Norte que depende de la Procuración General de la provincia de Buenos Aires remarcó que las víctimas presentaban muestras de tizne en la nariz, boca y encías. Se constató también que por la falta de oxígeno sufrieron edemas cerebrales y que mascroscópicamente fallecieron entre las 17:00 y 19:00 de aquel jueves de verano.

También ofreció conclusiones la perito patóloga Inés Uria quien brindó detalles más técnicos sobre los análisis que se efectuaron sobre los cuerpos y entre lo más importante señaló que los jóvenes tuvieron una agonía de entre 10 y 15 minutos luego que se iniciara el fuego dentro de la celda.
Cabe destacar que el perito criminalístico Alejandro Doro se presentó para declarar y las partes decidieron desistir de su testimonio debido a que sus conclusiones fueron incorporadas a la causa por lectura.

Gastón Tolosa

El exoficial principal y segundo jefe de la exComisaría Primera Gastón David Tolosa (actual subcomisario en Salto) brindó su versión de lo sucedido. El policía que cuenta con más de 15 años en la fuerza y que al momento de los hechos se encontraba de franco, señaló entre otras cosas que tiempo atrás de la tarde fatídica había comprado 12 candados nuevos de 62 y 50 milímetros para reemplazar los viejos que se estaban utilizando. Todos tenían la misma combinación (seis y seis) con dos juegos de llaves que habían sido distribuidos entre el oficial de servicio y el titular de la Comisaría Sebastián Donza. Además, el pergaminense remarcó que fue llamado para ayudar en lo que primeramente era denominado un motín y minutos después de la comunicación telefónica se hizo presente en la sede policial aunque la tragedia ya había ocurrido.

Los abogados de ambas partes y el fiscal Nelson Mastorchio, hicieron preguntas sobre el funcionamiento de los calabozos a lo que Tolosa respondió con conocimientos y respuestas puntuales debido a su vasta experiencia en ese tipo de espacios, aunque varias veces resaltó una gran verdad y es que la Policía está preparada para proteger a la gente y no para llevar adelante tareas específicamente de los agentes de los servicios penitenciarios, donde los protocolos son muy distintos.

Julián Trico

Uno de los referentes del Grupo de Apoyo Departamental (GAD), Julián Gregorio Trico, Pergamino también se presentó como testigo. Aquel día el joven estaba fuera de servicio aunque acudió al llamado de Bernabé Raia jefe del GAD y minutos más tarde junto a otros cinco compañeros con la vestimenta especial antidisturbios ingresaron a los calabozos a la voz de alto (indicando que en oportunidades anteriores habían sido llamados) y que al ingresar a la celda 1 donde debieron hacerlo con máscaras por el espeso humo negro, se encontró con un joven boca arriba ya sin vida, siguieron caminando un par de metros y el resto de las víctimas estaban todas en la letrina donde se encontraba una canilla. Luego remarcó que al comprobar que todos los internos estaban sin signo vitales, junto a sus compañeros dejaron los calabozos para darle lugar al personal especializado.

La Opinión

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