Vivir peor que los animales en la meca de la soja.

De Pergamino brota la soja a borbotones. La soja es, desde hace tiempo, el principal producto que exporta la Argentina. 

El poroto va del campo al barco. De ahí a China. Va casi en bruto. Sin ningún agregado de valor. Su altísima productividad hace que les ingresen dólares crocantes a todos los gobiernos. Por estos días con precios casi récord, se dice que la soja es peronista. Obviamente todos los gobiernos le ponen retenciones, es decir, casi un tercio de lo facturado se lo queda la administración central siendo un impuesto no coparticipable. 

Con este esquema, de Pergamino se van más dólares que los que regresan en obras de infraestructura, rutas, planes de vivienda, etc. 

En la semana sacamos en la radio a una mujer que está instalada en una propiedad sin herederos. No está ella sola sino también un grupo de gente que no tiene donde caerse muerta. La gente toma terrenos o los compra a cambio de un papel pintado que suple a una escritura. Es todo informalidad. 

Dicho terreno quedó enclavado en el medio de otros dos barrios, en la zona norte de la ciudad. Es un bajo por el cual pasa el Arroyo Chuchu con el seguro riesgo de inundarse con algunas gotas de lluvia. 

Como eso no es de nadie, ya se están empezando a ver publicaciones en las redes sociales ofreciendo lotes a cambio de motos de baja cilindrada, autos o cien mil pesos. 

La situación legal es el limbo. 

El municipio no puede intervenir porque es una propiedad privada y la provincia no acciona el trámite de traspaso al municipio para poder regularizar la situación. La Justicia que podría intervenir de oficio, mira para otro lado. 

El juego del gran bonete nacional donde cada uno pasa el problema al otro pero todo sigue igual. 

Esta gente vive de manera infrahumana. 

Las soluciones habitacionales son 4 palos que sostienen un techo de chapa y paredes de silo bolsa o cartón y piso de tierra.  

Están colgados de la luz. Obtienen agua a través de una manguera, la cual comparten, siendo que ésta en algunas ocasiones está pinchada o cortada. Imaginen como resuelven lo cotidiano. 

Una vez instalado ahí comienzan a vivir como animales. 

Mis mascotas viven mejor que ellos ya que tienen agua potable, colchón, mantita, cucha, alimentos, vacunas, cariño y cuidado. 

Hay gente que no tiene nada de todo lo mencionado anteriormente. 

Imaginen a los niños, a las mamás, a los ancianos. 

Lo paradójico de esto es que sucede en una zona donde los recursos parecen sobrar. 

Faltan viviendas para los sectores más vulnerables pero también para los sectores medios. 

Los gobiernos pasan y nada se soluciona. 

Ocurre lo contrario, gobierno que pasa, gobierno que empeora el cuadro. 

Hoy tenemos un 42% de pobres considerando la ayuda social. Sin ella estamos en 55% según el Observatorio de la UCA. 

El 60% de los niños son pobres, lo que hace inviable cualquier proyecto de futuro si seguimos con los mismos comportamientos tal como lo hacemos desde hace 40 años. 

Si aplicamos siempre las mismas recetas para solucionar las cosas, obtendremos el mismo resultado. 

Hasta no cambiar el paradigma no vamos a salir de este dramático atolladero y seguiremos viendo cómo millones de personas que habitan el suelo argentino, tienen una vida animal. 


por Pedro Rossi | Director de PUNTOS DE VISTA | pedrorossi@live.com.ar

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