Tenemos crisis en varios frentes: a las crónicas crisis económicas, comerciales y productivas, sociales, como novedad se han agregado la sanitaria y la toma de tierras. 

Estamos transitando una gran crisis. Como nunca antes tenemos una combinación de crisis conocidas y recurrentes con otras novedosas pero no por eso menos graves. 

Crisis económica, comercial, productiva, social, las viejas conocidas. 

Las dos nuevas en el marco de la pandemia: la sanitaria y la permisividad en toma de tierras. 

Me detendré en la “toma” de propiedad ajena como caso distintivo en estos tiempos a diferencia de las muchas crisis vividas a lo largo de nuestra historia. 

Las “tomas” de propiedad ajena (privada o fiscal) es una de las señales de este cambio de época. Distintos grupos, con diversos argumentos y en varios puntos del país, se apropian de terrenos ajenos. 

En provincia de Buenos Aires (Guernica, Pergamino, etc.), en Rio Negro (Bariloche), en Entre Ríos. 

Grupos sociales, punteros ventajeros, seudos mapuches, problemas de sucesión familiar. Tenemos casos de todos los tipos. 

Lo preocupante y factor común de todas esas prácticas es el silencio en algún caso o la demora de intervención en otros de los gobiernos responsables (Nación, Provincia y Municipio) que parecen cómplice de estas prácticas. 

Lo central a tener en cuenta de este problema es que vivimos en un sistema económico capitalista, siendo la propiedad privada uno de los pilares basales de este sistema. 

En cada toma se da una paradoja muy particular. 

Los que delinquen con la toma, lo hacen en un terreno o parcela que no les pertenece. Pero al asentarse en el lugar, la primera actividad que realizan es la delimitación del terreno que ocupan (con estacas, sogas, etc.) como si fuera propio, es decir, propiedad privada. 

Algunos de estos episodios nos han dejado situaciones con gran simbolismo que marcan el orden de los valores actuales. 

El caso extremo es la toma de un campo de 700 hectáreas de propiedad del Ejército Argentino donde está la Escuela Militar de Montaña, por parte de un grupo seudo mapuche. Dichos grupos no reconocen ni autoridad provincial ni bandera nacional pero son asistidos por el gobierno nacional a través del INAI. 

Si le pueden tomar tierras al Ejército imagínense lo que pueden hacer con la propiedad de cualquier ciudadano argentino. 

Por estos días se presenta un caso muy mediático. Es el caso de los hermanos Etchevehere en Entre Ríos. Los que están dentro del campo recibieron la visita de funcionarios nacionales. Victoria Donda, titular del INADI, denuncia violencia económica por parte de los hermanos. Elizabeth Gómez Alcorta, titular del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, denuncia violencia de género y Luana Volnovich, titular de PAMI, denuncia vulneración de los derechos de la mujer. También había hecho su intervención Gabriela Carpineti, directora nacional de Acceso a la Justicia del Ministerio de Derechos Humanos. 

¿No es mucho poner a disposición de alguien toda la estructura del Estado en una sucesión entre privados? O hay mucha sobreactuación o se está intentando cambiar algunas reglas de juego del sistema en el cual estamos inmersos. 

La frutilla del postre la dejó el gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof que expresó que “la mayoría de los barrios privados son prácticamente ocupaciones de tierras”. 

Sin lugar a dudas es un momento bisagra en nuestro país. 

Ante un Estado inmóvil, ¿estaremos en presencia de un cambio de reglas de juego? 


por Pedro Rossi | Director de Puntos de Vista | pedrorossi@live.com.ar

Leave A Reply