Lo personal es político: la gordura

En la semana pasada, tres hechos llamaron la atención de quienes de una forma u otra, militamos la diversidad y disidencia de las corporeidades.

En primera instancia, la modelo plus-size y activista del movimiento body Positivity en Argentina, Brenda Mato, visitó el programa de TV abierta de Moria Casán “Incorrectas” para hablar de su militancia y recibió, en cambio, una serie de ataques y críticas por parte de las panelitas del staff hacia su cuerpo.

Argumentaron que, por tener sobrepeso, hacía apología de la obesidad y las enfermedades asociadas a ella. Fue en vano que Mato intentara explicar que nadie intenta hacer que la gente vaya portando por la vida cuerpos mórbidos y enfermos, sino que todo el mundo, especialmente las mujeres, deberían sentirse cómodas en su propia piel y la hipocresía de no señalar, por ejemplo, a alguien que fuma o alguien que porta una delgadez extrema.

Cuestiones tan comunes en el ambiente artístico como los trastornos en la alimentación, mucho más cercanos al concepto de enfermedad, que tener unos kilos de más.

En segundo lugar, se lanzó por parte del Gobierno Nacional el resultado de las pruebas Aprender en las que se lanzaron preocupantes estadísticas respecto de los y las adolescentes en edad de escolarización secundaria de la Argentina, entre las cuales, se encuentra el hecho de que el aspecto físico es uno de los principales motivos de burla y acoso escolar (bullying) hacia los niños y niñas en nuestro país.

¿Cómo va ser posible, entonces, pretender que se respete la autonomía de los cuerpos de las mujeres adultas cuando ni siquiera se puede apuntar a respetar las diversidades físicas en las niñas en proceso de escolarización?

Por último, salió en la empresa Mercado Libre, la primera “unicornio” en Argentina, una línea de moda que presenta ropa sin género, es decir, una misma prenda para uso indistinto en varones y mujeres con una campaña, lanzada no solo a través del propio sitio, sino también además en la redes sociales y hasta en la TV con bombos y platillos.

La idea se muestra como súper progresista, sino fuera por el hecho de que el talle más grande (XL) presenta medidas que poco tienen que ver con los cuerpos de una mujer o un varón fuera de los parámetros estandarizados por la hegemonía del capitalismo heteropatriarcal occidental.

Es decir, enmascaran bajo una idea pseudo progresista como la de abolir el género el hecho de la lisa y llana gordofobia, utilizar ropa a la moda, que no sectoriza por género, sigue siendo un privilegio de flacos y flacas.

Entonces, en conclusión, ¿cuánto tiempo deberá pasar que mujeres y varones sean libres de usar la ropa que quieran verdaderamente, de manera independiente del talle, y no ser ridiculizados por ello, ni en la escuela ni en la TV?


Por Julieta Pellieri

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