La semana que pasó en Argentina resultó muy cargada. Mezcla de pensamientos mágicos, situaciones grotescas y reconocimientos de miles de muertos por COVID-19. 

Algo que empezó a circular por las redes sociales hablaba de las cosas que habían pasado en la semana. 

Lunes: Alberto Fernández expresa su desagrado, por enésima vez, a la importancia del mérito en la vida. 

Martes: Santiago Cafiero expresa la necesidad de ahorrar en pesos, con error incluido en declaración periodística, siendo ésta una expresión de deseo imposible de cumplir. 

Miércoles: Martín Guzmán, en la presentación del presupuesto nacional —la herramienta principal de gestión del Estado— expresa su habilidad para sarasear. 

Jueves: Diputado queda expuesto en plena sesión virtual del Congreso Nacional realizando actos sexuales con su novia. 

Viernes: Aparece video de María Eugenia Bielsa, Ministra de Vivienda Nacional que insiste en que la construcción debe cotizar en pesos, reconociendo que durante el gobierno de Cristina robaron. 

Pero la frutilla del postre fue el reconocimiento, por parte de las autoridades de la provincia de Buenos Aires, de 3523 fallecidos por COVID-19 en cuarentena que no estaban cargados a los registros oficiales. Terrible. Sin palabras. 

Argentina tiene una larga historia de mal manejo de los datos y su posterior acomodamiento, según convenga al que produce la contabilización. 

En épocas recientes podemos hacer una lista interminable pero nombraré sólo un par: 

  • Nunca se supo con exactitud la cantidad de muertos en la inundación de la ciudad de La Plata en el año 2013. 
  • No se contaban los pobres durante la gestión de Cristina Fernández porque “se los estigmatizaba” según los dichos del entonces ministro de Economía y hoy gobernador de Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof .

Seguramente podríamos seguir con la lista de cosas mal contabilizadas en Argentina. 

En la Argentina en general y en Pergamino en particular no tenemos datos de nada. Lo he escrito muchas veces durante mucho tiempo. 

Lo grave de no poseer datos en tiempo y forma es que impide la generación de información siendo ésta el insumo básico para la toma de decisiones. 

¿Cómo se decide para direccionar el presupuesto municipal destinado a alguna situación particular? Intuición, riesgo, audacia e inconsciencia me atrevería a decir. Los resultados a la vista. 

El diputado sexual fue expulsado rápidamente y condenado por todo el sistema político debido a lo grotesco y expuesto que había quedado. Hubo mucho de sobreactuación también en esto. 

En Chile, ante un caso similar en la carga de datos de fallecidos, el Ministro responsable del área renunció al cargo. 

¿Se imagina que sucederá algo así en nuestra provincia? La puesta en escena del reconocimiento en la falencia de la carga de datos dejó en evidencia que eso no va a ocurrir, además de que con un comportamiento de manual se culpó al sector privado y a los médicos. El anuncio estuvo más cercano de parecer el lanzamiento de un nuevo vehículo por parte de alguna marca de autos que lo solemne que debería haber sido el reconocimiento de este doloroso e increíble error y posterior renuncia de los responsables. 

Si todas estas situaciones no fueran extremadamente graves, desde lo conceptual algunas y en la práctica otras, serían dignas de una comedia italiana. 

Por eso ya resulta insoportable la levedad con la que se tratan los datos en Argentina. 


por Pedro Rossi | Director de Puntos de Vista | pedrorossi@live.com.ar

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