La insoportable hipocresía de nuestra sociedad

Desde siempre sostengo que las sociedades arreglan sus problemas en función del grado de hipocresía con que formulan las supuestas soluciones.

El conjunto de la sociedad dice que la droga es nociva, pero se consume increíblemente.

Los políticos expresan su sentimiento contrario a la corrupción pero esta nunca se termina.

Los fieles dicen que van a la misa de las once pero las iglesias están vacías.

Los vecinos aplauden a los médicos pero cuando se infectan se los manda al escarnio.

Con la cuarentena las conductas individuales y sociales se han potenciado.

La inmensa mayoría de los pergaminenses expresaron estar de acuerdo con la medida de aislamiento. El resultado de la encuesta realizada por Puntos de Vista la pasada semana arrojó que más del ochenta por ciento de los pergaminenses estaban a favor de la cuarentena.

Pero desde esta columna me atreví a plantear que la cuarentena ya había sido rota (“La cuarentena está rota”).

Recuerdo esto porque es importante referir a comportamientos sociales.

Por lo general se ve y critica la conducta del otro pero se hace caso omiso a los actos personales.

El domingo 14 de junio se conoció el resultado positivo de un test realizado a un vecino. Ha sido el segundo contagiado de COVID-19 en Pergamino.

La primera reacción que ha tenido la sociedad pergaminense para con el médico que trabaja en la ciudad de Buenos Aires ha sido lamentable.

Las cloacas sociales (redes) y los grupos de WhatsApps han estado de parabienes con comentarios de todo tipo respecto a profesión, vida particular, lugar de residencia.

Personas execrables. Los vecinos, hipócritas, por un lado aplauden falsamente a los médicos. Pero cuando estos trabajadores esenciales, son contagiados trabajando en la trinchera, se los señala, acusa y prácticamente son usados de leña en la “pira” de las redes sociales. Como en el medioevo, de poder ser, pedirían que sean expulsados de la ciudad como a leprosos.

Los vecinos, hipócritas, desde hace tiempo realizan todo tipo de actividad social, tal como ir a comer a casa de familiares, novios, amigos, juntadas, peñas, caminatas, salir a correr, salidas grupales en bicicletas deportivas, etc.

No pretendo juzgar a nadie. No soy quien para hacerlo.

Pero si para expresar que cada uno de nosotros debería hacer un acto de introspección y recordar la cantidad de veces que hemos roto la cuarentena y con eso el riesgo que ha podido ocurrir.

Esta actitud es bíblica, siempre se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.


por Pedro Rossi | Director de Puntos de Vista | pedrorossi@live.com.ar

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