Genuflexos y obsecuentes

Días pasados, el Gobierno Provincial anunció el envío de fondos para todos los partidos de la Provincia de Buenos Aires en el que Pergamino está incluido.

Cada uno, de acuerdo a un coeficiente de cómo participan con los fondos cuando éstos deben ser repartidos, recibe un porcentaje de lo asignado por parte de la Provincia, donde dicho aporte es lo que aporta cada uno de los vecinos bonaerenses con sus impuestos.

No hay regalos. No hay dádivas. No hay limosnas.

No estamos en la Edad Media en la que se agradecía al Rey cuando repartía una migaja. Estamos en una república.

No existen los gestos magnánimos. Las instituciones nos indican cómo hacer las cosas.

Veo por redes sociales que muchos dirigentes del Frente de Todos agradecen casi con devoción y benevolencia el aporte de dieciséis millones de pesos ($16.000.000 es la nimiedad de u$s128.000, tomando el valor de 1 U$S = 125 $ según cotización del mercado para el día 19 de junio de 2020) que el gobernador Kicillof le asignó a Pergamino para material sanitario.

Tal como me decía mi madre cuando le presentaba una calificación “¡no hiciste más que cumplir con tu deber!”.

¿Qué debemos agradecer? Es sencillamente lo que debe hacer de manera institucional para con los 135 municipios de nuestra provincia.

¿Es sobreactuación? ¿Realmente piensan eso? ¿O es una puesta en escena para hacer que hacen y que este gesto de genuflexión llegue a los oídos del gobernador?

Mientras tanto, la vida sigue andando y con eso también la vida de los vecinos que deben cruzar los dedos para que el Estado, por ejemplo el IOMA, cumpla con cuestiones básicas.

Sin dudas que hay tiempos de los vecinos y tiempos de los políticos. Tiempos burocráticos.

Milo es un bebe de siete meses que necesita de manera imperiosa y urgente una práctica quirúrgica y que, por cuestiones burocráticas de IOMA, no puede realizar.

Necesita una placa especial cuyo valor hoy es de un millón de pesos ($1.000.000 son al equivalente de 8.000 dólares) que cuando comenzó el trámite en febrero costaba cuatrocientos mil pesos ($400.000).

La autorización de IOMA no aparece, pero el tiempo sigue corriendo de manera impiadosa y la salud de Milo se hace cada vez más complicada.

Mientras los papeles y autorizaciones van por un carril, la salud de los vecinos y su vida van por otro. Sufren.

Como vecino de Pergamino me hubiese gustado escuchar y ver la actitud de los dirigentes locales de ponerse del lado del vecino, en este caso de Milo. Reclamar ante quien sea y no parar hasta que este tema esté solucionado antes que ser genuflexos y obsecuentes ante el cabecilla político de turno.


por Pedro Rossi

Pedro es comunicador, conductor de SinRodeos por Criterio FM 88.1, Lic. en Investigación Operativa y Director de Puntos de Vista. Además, escribió “Argentina, un espacio para rehacer” y “Nuestro presente: consecuencia de nuestro pasado y causa de nuestro futuro”.

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