Maltrato al vecino de PAMI y Clínica Gral. Paz como factor común de un sistema que no funciona. 

El día miércoles 28 de abril pasadas las 22 horas una de las abuelas (afiliada al PAMI) que vive en el Hogar de Jesús se descompensa, se cae y sufre un traumatismo de cráneo. Desde el asilo se activa el protocolo de rigor. Se llama a la empresa Medicar para su rápida asistencia y a un familiar, el hijo en este caso, para autorizar de ser necesario su posterior traslado al centro de salud donde la afiliada al PAMI tiene su cápita. Hasta ahí todo dentro de la normalidad del apremiante hecho. 

El maltrato comienza al llegar a la Clínica Gral. Paz donde se le dice a la profesional de la ambulancia que no la iban a atender por lo cual se dirigieron al Hospital San José de Pergamino. En el Hospital la respuesta fue casi la misma debido al nivel de ocupación que tiene por estos tiempos pero también como práctica de rechazo administrado debido a que hay un centro de salud que cobra por tener cautiva a esa afiliada. 

Es así que la ambulancia se dirigió nuevamente al centro privado de salud donde no los atendieron. Cuando escribo “no los atendieron” quiero indicar que ni se les abrió la puerta de la clínica. 

Dos horas y media duró el insoportable periplo donde una señora de 85 años con traumatismo de cráneo estuvo yendo de acá para allá arriba de una ambulancia en medio de la noche ante la falta de sensibilidad y humanidad de nuestros sistemas, en este caso el PAMI y la clínica Gral. Paz. 

La historia terminó con la abuela en la guardia del hospital donde se les hicieron las curaciones pertinentes y ya a la mañana siguiente volver a su lugar en el asilo. 

Esa es la crónica de lo sucedido. 

Pero en razón de mi misión como comunicador que es “reflejar las situaciones que afectan la Calidad de los Vecinos”, hice el recorrido de todos los involucrados en este proceso. 

Clínica Gral. Paz: Desde la clínica no quisieron comentar lo sucedido. Es una organización que cambió de dueños y está en obras con todo lo que conlleva esa situación en medio de una pandemia. NUNCA se comunicaron con miembros de la familia de la señora que por contrato tenían que atender. 

Medicar: desde la empresa de emergencias médicas se mostraron sorprendidos por lo sucedido, ya que quedaron en el medio de la situación, con recursos asignados a un proceso que debería ser rápido, tal como la atención y traslado de paciente a centro de salud. De la clínica NO se comunicaron. Con PAMI se habían comunicado pero no de manera oficial, solo comentarios informales en un zoom de días posteriores. 

PAMI: consultado Juan Irigoitía (Director de PAMI Pergamino), su respuesta fue que esto era algo que sucedía comúnmente y expresó que estaban trabajando en el tema. Aunque la respuesta no resulta creíble debido a que no se comunicaron con ninguno de los damnificados en este caso, tal como, Medicar. 

NUNCA se comunicaron con miembros de la familia de la señora que tienen de afiliada. 

El maltrato hacia el vecino es común en nuestros sistemas. 

En medio de la noche a nadie le importa que una señora de 85 años esté arriba de una ambulancia dos horas y media porque nadie la quiere recibir para su atención. 

Toda situación tiene una causa. 

La causa en este maltrato ciudadano es la ocupación, por partes de punteros, acomodados, militantes, etc., en puesto muy relevantes de la administración pública. Personas sin experiencia ni capacidad ocupan cargos en el Estado (aplica para nación, provincia y municipio). 

Tengo ejemplos concretos de IOMA y PAMI. 

Tengo ejemplos concretos, por decenas, de maltrato a los vecinos.  

Hasta no cambiar dicho paradigma, seguiremos sufriendo el continuo maltrato vecinal. 


por PEDRO ROSSI | Director de PUNTOS DE VISTA | pedrorossi@live.com.ar

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