Consecuencia del discurso de odio

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Parece ser que la consecuencia inmediata del lamentable y totalmente repudiable intento de atentar con la vida de la vicepresidente Cristina Fernández es pretender instalar algo así como una policía del pensamiento en la cual establecerán qué discurso es de odio y qué discurso es de amor.

Luego del atentado, escuchamos declaraciones muy preocupantes por parte de funcionarios del Frente de Todos, a modo de ejemplo:

Jorge Ferraresi, Ministro de Hábitat, que hizo referencia a cruzar el puente como en el 45.

Martín Soria, Ministro de Justicia y DD.HH., “la oposición debe cesar se escalada de odio y violencia”.

Nicolás Kleplak, Ministro de Salud de la Provincia, “los opositores y medios de comunicación son responsables de este atentado brutal”.

Axel Kicillof, Gobernador de la Provincia, dijo que “ lo sucedido no puede dejar de vincularse con lo que escuchamos hace poco de parte de un exponente del Poder Judicial que habló de una proscripción perpetua para Cristina”, haciendo referencia al pedido de inhabilitación de por vida a ejercer cargos públicos y prisión por 12 años que realizó el fiscal Diego Luciani en el marco de la causa de Vialidad.

Alejandra Darín, única oradora en la convocatoria oficial realizada en el marco del feriado nacional a Plaza de Mayo: “hacemos este llamamiento a la unidad nacional pero no a cualquier precio, el odio afuera”.

Y podría seguir con discursos encendidos muy lejanos a lograr una escena de pacificación en la Argentina contemporánea.

Seguramente, estará pensando por qué no incluyo a los opositores en esta lista. Considero que las declaraciones anteriores tienen una responsabilidad mucho mayor que el resto debido a que ellos son funcionarios ejecutivos nacionales y provinciales.

Se propone una ley contra los discursos del odio. Eso es lindero con la censura.

¿Cuál sería el criterio o la escala para determinar el nivel de odio en el discurso?

¿Estará relacionado con quien lo emita?

Las declaraciones enunciadas en la nota, ¿están en nivel de odio? ¿O por ser emitidas por funcionarios del Frente de Todos los exceptúan? Temo que sea algo parecido el “Ministerio del Pensamiento”.

Independientemente de todo esto, es importante recordar que Cristina Fernández tiene que enfrentar una complicada agenda judicial la cual es cuestionada por todo el sector del oficialismo.

Cristina Fernández dice y cree estar a la altura del bronce de nuestros próceres. La paradoja del atentado se da en que el agresor no fue la aviación naval del 55, ni tampoco fueron las FF.AA. tratando de dar un golpe, ni fue fruto de un complot por una cuestión ideológica.

Nada de todo eso, que imagino debe haber desilusionada a la vicepresidente. El agresor fue un individuo solitario, desequilibrado, torpe e inexperto en el arte de manipular armas de fuego. Muy berreta todo.

Este hecho es sin lugar a dudas condenable y detestable. De todas formas, querer equiparar este hecho con otros sucesos históricos tal como el alzamiento carapintada del 87 es incorrecto. La democracia no está en peligro.

El caso Cristina Fernández dejó expuesta la gran herida argentina casi imposible de cerrar. Perdimos otra oportunidad histórica para alinear a la dirigencia política y empezar a pensar en un proyecto de país en serio.


Pedro Rossi es licenciado en Investigación Operativa, comunicador y profesor. Conduce SinRodeos (Radio Criterio FM 88.1). Es director de Puntos de Vista y de Radio Criterio FM 88.1. Ha publicado dos libros de ensayo: “Argentina, un espacio para rehacer” y “Nuestro presente: consecuencia de nuestro pasado y causa de nuestro futuro”. Es profesor de la UNNOBA y del ISFDyT Nº 5 de Pergamino. También, se ha desempeñado como docente en la sede UCA y en múltiples escuelas de nivel secundario.

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