El ministerio de la Salud brasileño notificó 3.001 decesos en las últimas 24 horas, con lo cual el balance se eleva a 401.186.

Brasil superó este jueves la impactante cifra de 400.000 muertos por coronavirus, apenas 37 días después de llegar a las 300.000, lo que deja en claro el nivel de avance de la pandemia en un país con un Gobierno central que resistió cualquier restricción que ayudara a bajar los contagios y cuya campaña de vacunación avanza lenta.

El Ministerio de la Salud notificó 3.001 decesos en las últimas 24 horas, con lo cual el balance se eleva a 401.186, superado solo por Estados Unidos. El total de infectados en catorce meses de pandemia llega a 14,5 millones en este país de 212 millones de habitantes.

El número de muertos coincide con el inicio de una investigación parlamentaria sobre la gestión de la pandemia del presidente Jair Bolsonaro, quien desde que llegó el virus habló de “una fantasía de los medios de comunicación” y hasta de una simple “gripezinha”.

Si la actitud de Bolsonaro ya estaba clara desde hace meses –oposición a la cuarentena, enfrentar a los ciudadanos sin los mínimos cuidados, cuestionar la vacunación y negar la chance de que las fuerzas de seguridad garanticen restricciones- esta semana hubo un hecho que terminó por graficar su postura: su propio jefe de Gabinete, general retirado Luiz Eduardo Ramos, reveló que se vacunó “escondido” para no irritar al mandatario.

Bolsonaro mismo tuvo Covid-19 a mediados de 2020 y en ese momento defendió el uso de remedios desaconsejados por la ciencia, como el antipalúdico cloroquina en lugar de las vacunas que ya había en el mercado.

Por otra parte, los 400.000 muertos se alcanzaron en medio de una renovada polémica por el plan de vacunación: hay reiteradas críticas de gobernadores por la negativa del Gobierno a promover la compra de la rusa Sputnik, no aprobada aún por el ente regulador.

La mayor crisis sanitaria en 100 años le llevó a Bolsonaro, además, tres ministros de Salud: Luiz Henrique Mandetta y Nelson Teich debieron irse por diferencias con el mandatario justamente por decisiones sobre la pandemia, y el general Eduardo Pazuello por su mala gestión, ahora también investigada por los legisladores.

En el cargo está ahora Marcelo Queiroga, a quien le toca diseñar un plan de inmunización rápido y eficiente.

“Haremos de 2021 el año de la vacunación de los brasileños. Somos incansables en la lucha contra el coronavirus “, dijo a fines de marzo Bolsonaro.

El cuadro se completa con hospitales colapsados y falta de suministros, que llevaron a dos imágenes que marcaron los 14 meses de pandemia: los entierros masivos en descampados y hasta parques públicos y la carencia de tubos de oxígeno a comienzos de año en Manaos, que generó desesperados pedidos internacionales de ayuda.

Faltaba una semana de abril cuando el país ya había superado el récord mensual de fallecidos -había sido marzo, con 66.500-, aunque algunos especialistas y el propio Ministerio de la Salud marcaron cierta estabilización en las curvas de casos y muertes por el virus.

Pero lo que podría considerarse la “etapa 2021” tuvo como característica saliente el aumento de jóvenes en las unidades de terapia intensiva y en las estadísticas mismas de muertes.

En los primeros días de abril, “la franja etaria de 20 a 29 años fue la que registró mayor aumento en el número de muertos por Covid (1.018%)”, alertó hace una semana el oficial Instituto Fiocruz. En el caso de los contagios, el mayor aumento se produjo entre las personas de 40 a 49 años (1.173%).

Más aún, solo en cuatro meses de este año, el país ya contó más fallecidos que en todo 2020, cuando registró 194.975

Como los hospitales están en situación de máxima tensión, algunos medios hablaron de la capacidad ociosa de los hospitales militares, un punto que el ministro de Defensa, Walter Souza Braga Netto, negó ante legisldores.

Frente a la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa del Senado, Braga Netto dijo que “no hay disposibilidad de camas” y que la tasa de contaminación del personal militar por el virus es mayor que en la población general.

Fue aún más allá y lamentó que “la gente que estaba en primera línea comenzó a contaminarse porque no estaba prevista la vacunación de estas personas”.

Télam

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