Por el avance del coronavirus, Lacalle Pou cierra gimnasios y manda a home office a la administración pública.

Lacalle Pou convocó este martes a una conferencia de prensa en la que anunció medidas para evitar llegar a la “fase naranja” del esquema de fases que diseñó Harvard, antes de fin de año.

De acá al 18 de diciembre, cuando será la nueva evaluación, se dispuso que toda la administración pública pase a trabajar desde su casa y también prohibió los gimnasios y todas las actividades deportivas en lugares cerrados. Las medidas fueron resueltas con el Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) que también lo acompañó en la conferencia de prensa.

Fernando Paganini, miembro del GACH explicó que si el actual ritmo de contagios se sostiene, a mediados de mes el promedio semanal de casos diarios “superaría los 300” y así, antes de fin de año Uruguay, estaría pasando de la “zona amarilla” (hasta 10 casos cada cien mil personas), a la “zona naranja” del esquema de Harvard (hasta 25 casos hasta cien mil).

En este sentido, el presidente uruguayo pidió a la población colaboración para “desafiar las estadísticas” y no llegar a las fiestas con el coronavirus acelerándose, ya que la cantidad de casos dispersos que se están registrando en el área metropolitana de Montevideo dificulta el trabajo los rastreadores. 

Para eso dispuso que toda la administración pública pase a trabajar desde sus casas, el cierre de los gimnasios y la suspensión de toda actividad física en espacios cerrados y también la limitación horaria de bares y restaurantes hasta la medianoche. A la vez, sugirió al sector privado que pase al teletrabajo en la medida de lo posible, que se “guarde” preventivamente si sabe que un contacto de un contacto dio positivo y que no afloje con las medidas de prevención.

El Presidente reiteró que no va a desincentivar las salidas a espacios públicos, pero sí pidió que se suspendan las aglomeraciones y advirtió que será más estricto en el control del aforo del transporte público.

Para evitar las aglomeraciones también resolvió que se suspendan los actos de fin de curso en las escuelas y secundarios, y recordó que rige una multa de 2 UR (unos 30 dólares) por invitado para quienes realicen fiestas, a lo que se evalúa sumar la clausura del local en caso de tratarse de un espacio comercial.

En cambio, no van a suspenderse las clases -a las que le quedan una semana o dos dependiendo del nivel- para no incrementar “la brecha educativa” ni van a endurecerse más las restricciones al ingreso fronterizo. Actualmente solo residentes o nacionales pueden ingresar al territorio uruguayo.

Sobre este punto recordó que “la temporada viene bien, salvo que la gente se asuste y decida no veranear”. Por eso, pidió incrementar la prevención para controlar “este envión” en los casos, el factor psicológico podrá golpear más a un sector clave de la economía charrúa como es el turismo.

LPO

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