La campaña será en etapas e iniciará la próxima semana. Tendrán prioridad los ancianos y los trabajadores de la salud.

«El Reino Unido es el primer país del mundo en disponer de una vacuna clínicamente aprobada para su suministro». Así anunciaba el miércoles el ministro de Sanidad británico, Matt Hancock, que la Agencia Reguladora de Productos Sanitarios y Médicos inglesa había dado luz verde a la vacuna de Pfizer.

Reino Unido ha pisado el acelerador de la inmunización contra el coronavirus y tiene previsto comenzar a vacunar la próxima semana. Lo hará siguiendo una estrategia muy similar a la española: por fases y priorizando a las residencias de mayores y al personal sanitario.

Reino Unido ha elaborado un plan de vacunación por etapas que cuenta con un total de nueve grupos prioritarios. Los primeros serán los ancianos que vivan en residencias y el personal que les atiende. Después, irán los mayores de 80 años y el personal sanitario. Y, en tercer lugar, se vacunarán las personas de 75 años o más, seguidos de los mayores de 70, y luego los de más de 65.

Después de los más mayores irán las personas de entre 16 y 64 años que formen parte de grupos de riesgo. Y los últimos prioritarios en vacunarse serán los mayores de 60 años, seguidos de los que se encuentren entre los 55 y los 60, y los de más de 50 años. Grupos de cinco en cinco años, a partir de los 50, que comenzarán a vacunarse la semana que viene.

El anuncio lo hizo Wei Shem Lim, presidente del Comité Conjunto sobre Vacunación e Inmunización que asesora al gobierno británico.

Shem Lim aseguró que la vacuna es «segura» y «efectiva» tanto para jóvenes como para ancianos. Según los reguladores del fármaco, la inmunidad llegará a los siete días desde la inyección de la segunda dosis, aunque a partir de los primeros 12 días después de la primera ya existiría algún tipo de protección.

Aún así, en Reino Unido hay todavía algunas incógnitas, como por ejemplo si habrá o no certificados de vacunación para la población que se haya puesto a la vacuna. El subdirector médico ha señalado que todavía no se ha decidido sobre ello pero que «hay una clara intención de asegurar que la informática que apoye el programa de vacunación deje claro quién la ha recibido y cuándo», agregó.

Durante estos días, el gobierno británico se afana en sortear las dificultades logísticas de almacenar y conservar una vacuna que necesita una temperatura de 70 grados bajo cero. Por el momento, hay absoluto mutismo sobre cómo lo harán y dónde se está empezando a guardar el fármaco más esperado.

LPO

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