Es un desarrollo de la ganadora del Nobel de Química Jennifer Doudna. Los investigadores señalan que la prueba ofrece resultados “sólidos” en tiempo récord.

Cinco minutos necesita el test desarrollado por la última ganadora del Nobel de Química, Jennifer Doudna, para detectar el Covid-19. La prueba está todavía en fase de desarrollo, pero según los investigadores los resultados son tan “sólidos” que ya están estudiando su comercialización. A través de la técnica CRISPR, este test es capaz de detectar el genoma ARN del coronavirus y ofrecer un resultado en tiempo récord, explica a LPO José Antonio López Guerrero, director del grupo de Neurovirología de la UAM.

Ha sido un grupo de virólogos de la Universidad de San Francisco liderado por Doudna, el encargado de desarrollar la prueba diagnóstica del coronavirus que podría abrir la puerta a test masivos en empresas, aeropuertos o colegios. El test se deriva del desarrollo de la técnica de edición de genomas denominado CRISPR, que desarrolló Doudna junto a su colega francesa Emmanuelle Charpentier y les ha valido ganar el premio Nobel de Química esta semana.

Los primeros ensayos dan muchos motivos para la esperanza porque han demostrado que los test consiguen detectar positivos en Covid-19 con una precisión perfecta y en solo cinco minutos. La fiabilidad de esta prueba sería igual a la de una PCR, cuyos resultados tardan al menos 24 horas, y mayor que la de los test de antígenos, los más rápidos hasta el momento capaces de obtener el resultado en 15 minutos. La nueva prueba adelantaría en rapidez y fiabilidad a los dos métodos de detección utilizados hasta el momento. 

Las pruebas no tienen que pasar por un laboratorio y tampoco se necesitaría personal sanitario, como sí sucede con los test de antígenos. Identifican una secuencia de ARN que solo está presente en el SARS-CoV-2. Lo hacen a través de partículas fluorescentes que se iluminan cuando la muestra recibe un estallido de luz láser indicando la presencia del virus.

Además de la rapidez, la lista de ventajas de estos test es larga porque no necesitan de personal sanitario, lo que implica que se podrían realizar casi en cualquier lugar, y además son portátiles y pequeños. Los investigadores han explicado también que las pruebas son capaces de mostrar la cantidad de virus, porque la fluorescencia que se perciba en la muestra es proporcional a la carga viral: cuánta más luz, más virus. Esto permitirá saber en qué fase está la enfermedad y si todavía se puede contagiar, o no.

Las pruebas todavía están en fase de desarrollo pero los resultados son tan favorables que el equipo de la ganadora del Nobel ya está estudiando como comercializarlos si la comunidad científica da su ‘ok’. 


LPO

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