Es el segundo país de Latinoamérica en vacunar después de México. El laboratorio estadounidense comprometió el envío de 50 000 dosis.

El Instituto de Salud Pública (ISP) de Chile aprobó este miércoles el uso de emergencia de la vacuna de Pfizer y podría comenzar a aplicarse la semana próxima, con lo que el país gobernado por Sebastián Piñera será el primero en América Latina en vacunar contra el coronavirus.

El director del ISP, Heriberto García, manifestó que la aprobación de aplicación de la vacuna será masiva y “no por grupos de riesgo”. Durante la votación de un grupo de expertos, se aprobó también que el rango etario de personas que recibirán las dosis sea a partir de los 16 años y no a los 18 como se anticipaba, en línea con lo determinado por la FDA de Estados Unidos.

Además de su eficacia, los expertos se centraron en si Chile está preparado para la compleja logística que requiere la vacuna de Pfizer, que debe ser conservada a -70 grados. “La buena noticia es que Chile sí está preparado: Chile tiene hoy día un sistema adecuado para recibir vacunas que tiene esta logística tan compleja”, dijo García.

De acuerdo a la información de los medios chilenos, el gobierno de Piñera tiene asegurado el envío de 50 mil dosis antes de fin de año. Una posibilidad es que una parte o la totalidad llegue la semana próxima y comienza a aplicarse entre el miércoles 23 y jueves 24. Otra versión indica que el primer vuelo desde EEUU con las dosis partiría el sábado 26.

La primera tanda de inoculados en Chile serán los trabajadores del sistema de salud, con prioridad para aquellos que trabajan en las unidades de cuidados intensivos de las regiones Metropolitana, Biobío, La Araucanía y Magallanes, las más afectadas por la pandemia.

A diferencia del gobierno argentino, Piñera aceptó las condiciones de Pfizer y rápidamente comenzaron a adquirir los ultracongeladores. El contrato con el laboratorio estadounidense es para la provisión de 1.600.000 dosis hasta marzo y de ahí en adelante 550 mil por mes. También tiene contratos con Sinovac, AztraZeneca y Johnson & Johnson.

Como reveló LPO, en el gobierno de Alberto Fernández había preocupación por la posibilidad de que los países de la región empiecen a vacunar contra el coronavirus antes que Argentina, que tras la caída de las negociaciones con Pfizer y la demora de AztraZeneca depende exclusivamente de la vacuna rusa.

ando mientras en Argentina no se consiguen las dosis. Por estos días comienza a recordarse una frase de agosto pasado de Ginés González García cuando afirmó que “vamos a tener la vacuna disponible como en el primer mundo”.

La situación lejos de mejorar aparece más complicada luego de que el ministro de Salud admitiera que es muy difícil que las dosis rusas que prometió Alberto lleguen antes de fin de año. En los gobiernos provinciales recién esperan algunas dosis para febrero.

Más allá de las promesas del gobierno de Vladimir Putin, hay dudas en la comunidad científica sobre si Rusia podrá abastecer a todos los países con los que tiene acuerdos, al mismo tiempo que vacuna a su propia población. 

LPO

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