Los contagios infantiles crecieron a la par de los casos de adultos. Aunque en su mayoría son asintomáticos, el hospital de Niños Zona Norte ya tuvo 70 pacientes internados con complicaciones. La dramática experiencia del aislamiento hospitalario marcada por la angustia de los padres y médicos que parecen “monstruos”.

Los niños covid encarnan la excepción a la regla. Cuando el coronavirus transita peligrosamente por los cuerpos longevos y atraviesa livianamente los jóvenes e infantiles, hay pequeñitos y pequeñitas en los que el covid-19 cala hondo. No son la mayoría que experimenta la enfermedad como una gripe o en el mejor de los casos sin síntomas, sino los llamados casos aislados que han ido en aumento en las últimas semanas a la par del total de casos positivos en la ciudad.

El hospital de Niños Zona Norte es el centro de atención de referencia en el sur provincial en materia de coronavirus: desde marzo pasado ya fueron internados 70 niños y niñas, sólo tres fueron a terapia intensiva y entre ellos, hasta el momento, sólo hubo que lamentar una sola muerte. Rosario3 hizo un recorrido por el lugar.

Una cama sin ositos

Los niños diagnosticados como positivos quedan internados y aislados junto a algún familiar en habitaciones para dos personas como máximo. La estadía de entre 5 y 7 días es de completo aislamiento  y suele dejar huella tanto en chicos como en grandes. Carolina Marilungo, la jefa de internación, sostuvo: “Es bastante difícil la internación por covid porque el aislamiento genera angustia. La mamá entra y pierde el contacto con el exterior y otros niños quedan en la casa. Hemos tenido una situación de un hermanito que no tenía con quien quedarse, y ha venido a internarse. Hacemos mucha contención psíquica y afectiva”.

“No hay posibilidad de entrar juguetes ni libros”. Ivana Silva es médica de guardia y está ahí cuando la mamá se entera de que su hijo es positivo y no queda otra alternativa que quedarse. “Le decís a esa mamá que se queda internada, que no se puede ir. Hay toda una estrategia para que le alcancen las cosas y no es sencillo este mecanismo, esa mamá dejó sus otros hijos que a veces quedan al cuidado de una vecina”, observó.

Médicos monstruos

La directora del hospital Zona Norte, Mónica Jurado, admitió sin rodeos: “Parecemos monstruos, no podemos hacer una buena medicina con los menores de 4 años así”. Así, quiere decir con una cofia, doble máscara, bata y guantes que revelan menos que una figura humana y despiertan al mismo tiempo fantasmas en la imaginación infantil. “La pediatría se sirve de los gestos, es dar un abrazo y en esta pandemia no podemos hacer eso, ni tocar ni contener. Y el niño es eso, no hablan y hay que entender lo que les pasa de alguna forma”, manifestó.

“Es muy difícil la atención–profundizó Marilungo. antes cuando ingresábamos lo hacíamos a cara descubierta ahora el chico ve una máscara tratando de gesticular para generar algo de empatía y esto genera mucho distanciamiento y miedo. Con el transcurso de los días empiezan a reconocer las voces, los gestos y se empieza a generar un vínculo pero es un mundo completamente distinto, por más que el barbijo lo ve en la vía, nuestro equipo de protección le es ajeno”, concluyó.

Más demanda

El contagio de niños acompañó el aumento de positivos de adultos. “La demanda aumento un montón en guardia, sin criterio de internación todos tienen un nexo positivo. Lo trae la mamá con diarrea y vómitos o dolor de garganta y es porque estuvo en el cumpleaños de alguien que dio positivo”, indicó. Los chicos que no tienen complicaciones o comorbilidades se les indica aislamiento en sus hogares y se les hace un seguimiento telefónico. Tampoco se los hisopa porque son considerados nexos epidemiológicos. Cabe señalar que ya se han efectuado más de mil hisopados a niños en efectores públicos y hasta el 29 de octubre habían dado positivo 146.

El covid en los niños suele expresarse “como una virosis más”. Marilungo precisó en ese sentido: “Hay niños que la cursan de manera más leve, asintomática y otros por distintos factores cursan una evolución distinta pero no es predecible. Hay factores de riesgo que son determinantes pero hay niños que no tienen ningún factor asociado y después en la evolución encontrás un factor que no estaba diagnosticado, pero en general cursan de forma leve incluso los que tienen factor de riesgo o comorbilidad”, aclaró.

En terapia

Gustavo Sciolla es el jefe de Terapia del Zona Norte. A su cargo están los casos más graves de covid en niños del sur santafesino. “Tenemos dos pacientes graves y tuvimos un chico que entró posquirúrgico por otra cosa y era covid positivo pero pasó el postoperatorio rápido y fue a sala. Hay una nena, casi una adolecente, que hace tres semanas que la tenemos, que entró con un cuadro respiratorio grave, y tenemos otro chiquito que entró con un cuadro inflamatorio sistémico que entró chocado, estuvo en respirador hasta hoy y hoy salió, quedó con un soporte hermodinámico y creemos que va a tener un buena evolución”, describió el cuadro de situación al 29 de octubre, día que R3 estuvo en el hospital.

“El cuidado es integrado con los padres porque vemos que la evolución cambia radicalmente con los padres y baja mucho la ansiedad de ellos con relación a la enfermedad del hijo”, señaló e insistió: “Nosotros vemos al padre sentado al lado del hijo”.

Sciolla dio cuenta sobre dos decesos en Santa Fe. Una víctima fatal covid fue registrada en Rafaela, otra en Rosario, de una beba de apenas 11 meses.

Rosario3

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