“Estamos tratando de lograrlo”, dijo la diputada Mónica Macha. Dos indecisos se mostraron a favor. Las gestiones para sumar conversos.

La ley del aborto se tratará en la Cámara de Diputados el 10 de diciembre, cuando las verdes, como se conoce a las militantes que la promueven, confían en una victoria que también creen que pueden replicar en el Senado para sancionarla antes de fin de año.

“La media sanción desde ya que está, pero lo que estamos tratando de lograr es sancionar la ley durante 2020 para cumplir con el objetivo de tener la ley antes de que termine el año”, sostuvo este viernes en declaraciones a El Destape Radio Mónica Macha, diputada del Frente de Todos que participará de los plenarios que habrá entre martes y viernes, como presidenta de la Comisión de la Mujer. 

En el Senado todavía no hay voces eufóricas y hasta hubo una fuerte crítica a la secretaria legal y técnica Vilma Ibarra del presidente del bloque oficialista José Mayans, activo militante provida. “Lo más chocante es que desde su lugar de secretaria de Estado da instrucciones al Congreso de cómo tiene que ser tratada la ley. Eso es algo que es absolutamente inaceptable”, la acusó y nadie de su bancada salió a defenderla.

Estaban molestos con que Ibarra marcara una agenda, pero aún así los senadores que militaron por la ley en 2018 y fueron derrotados para tener su revancha, aunque sin la presión de la Rosada como condicionante. “El escenario es desfavorable, pero vamos a trabajar para cambiarlo”, señalaron a LPO cerca de Cristina Kirchner, que hasta ahora evitó expresiones públicas. 

Hace dos años anunció su voto a favor ni bien se aprobó en el Senado junto a sus entonces 8 pares de bloque. Pero cuando la ley no reunía las votos se pasó al bando celeste la rionegrina Silvina García Larraburu. Cambió de idea cuando vio que no habría sanción posible aún con su ayuda. 

Referentes verdes el Frente de Todos y de Cambiemos trabajan para lograr un proceso inverso en las próximas semanas que les permita festejar antes de fin de año. De hecho, ya hay una sesión prevista para después de navidad en la que se aprobaría el pliego de Alejo Ramos Padilla como juez federal con competencia electoral de La Plata.

Los números están justos. En marzo, antes de la pandemia, la militancia verde y celeste reconocía un escenario de suma paridad con un posible empate en 36 que, de haberse producido, obligaría a Cristina a desnivelar. Los últimos sondeos no están tan lejos de esos números: el rechazo suman 35, con la ausencia por licencia de José Alperovich; y a favor de la ley se pronunciaron 33, pero con 3 indecisos de distintos partidos políticos: Lucila Crexell (interbloque federal); y los entrerrianos Edgardo Kueider (Frente de Todos) y Estela Olalla (Cambiemos). 

Crexell anticipó que está más cerca del sí: “Esta vez hay mayor vocación de gente a favor del aborto en el Senado. Ya que yo esté a favor de la despenalización es un indicio de cuál es mi posición respecto del tema”, señaló a los medios después de leer el proyecto. Kueider no se pronunció pero se preocupó en negar un rumor sobre un rechazo. El santafecino Roberto Mirabella no había dudado en pronunciarse a favor, como si estuviera esperando el momento. 

Pero como son necesarios 37 votos para abrir una sesión y votar hasta no llegar a ese número no está dicha la última palabra y sólo es posible llegar con conversos. Martín Lousteau y Pamela Verasay los buscan entre radicales y macristas y Anabel Fernández Sagasti en el Frente de Todos, pero con la misión de redituarlo para Cristina. La otra tarea que tienen, igual o más importante, es evitar bajas que asusten a quienes sólo están dispuestos a torcerse para cantar victoria. 

Alberto no se queda quieto. En una entrevista del domingo dijo que los votos en el Senado ya estaban. En marzo, antes de la pandemia, hizo un par de llamados para sondear indecisos y nadie descarta que vuelva a marcar teléfonos en los próximos días. Pero el clima no es el mismo, porque su distancia de la vicepresidenta enfrió su vínculo con los senadores.   

“Yo puedo cambiar de postura, pero tiene que ser algo consensuado con Cristina y que capitalicemos todos. Lo que no veo es que pase este año”, aclaró ante LPO uno de los oficialistas que votaron celestes hace dos años y están decididos a desojar la margarita. Mayans, por si acaso, sugiere que el debate se traslade a febrero o marzo pero no apurar los tiempos en navidad.

El cronograma tentativo no es sencillo y encuentra un obstáculo: el presidente de la Comisión de Salud es Mario Fiad, radical y celeste, recordado por coordinar el debate de 2018 que terminó con su triunfo. Cristina lo ratificó en mayo y le llamó la atención a más de un peronista verde. La posibilidad de eludir ese giro aún no está en los planes.

El Senado, además, hay que esperar una semana entre dictamen y comisión para tratar un proyecto por lo que no hay más chances que votarlo los últimos días del año. Atentos a la avanzada, este sábado Unida Provida, la ONG emblema de los anti abortistas, llamaron a un banderazo nacional para presionar a los indecisos. 

Este viernes se prorrogaron las sesiones remotas del Senado hasta marzo; y para algunos senadores verdes no son la mejor ayuda, porque le permiten a la militancia provida peregrinar a las casas de los legisladores el día de la votación. Quizá empiecen a golpear las puertas este fin de semana. 

LPO

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