Enfrentamos el día de la Primavera, en el que tal como una liturgia, se reúnen los jóvenes en parques y plazas. El Municipio aplicará la estrategia del tío permisivo. 

La dinámica de la pandemia va formateando las conductas, los comportamientos, los pensamientos y las disposiciones oficiales. 

La comparación de semana tras semana arroja números no muy alentadores a la ciudad. Cada semana que pasa agregamos un 50% más de contagios totales en Pergamino. 

El grado de positividad (la relación entre las muestras positivas y las negativas) sigue siendo altísimo con un pico de 82% el 18 de septiembre y ya con circulación comunitaria. En la última semana hemos multiplicado la cantidad de fallecidos por cinco. 


En la vida todo comunica y en política mucho más

Los anuncios de la extensión de las medidas restrictivas, ya que no se puede llamar más cuarentena, nos han dado una señal inequívoca del pensar y sentir gubernamental a nivel nación, provincia y municipio. 

Alberto Fernández pasó de las presentaciones tipo profesor en las que mostraba “filminas” tal cual una clase a mandar un mensaje vía redes sociales de dos minutos y sin aparecer. 

Los números a nivel nacional son lapidarios. Luego de más de 185 días seguimos batiendo records horribles e inesperados respecto a los días en los que nos decían que le habíamos ganado al virus, que éramos mejor que Alemania y casi todos los países desarrollados y además se agregaba casi con un toque malvinense que “el Estado nos cuidaba”

Ahora nos damos cuenta que no solo se nos cayó un piano de cola en la cabeza sino que fue toda la orquesta sinfónica. 

A nivel local el municipio ha tomado la figura del “tío permisivo”. Con su actitud permite y no ofrece resistencia a lo que considera perjudicial para la sociedad. 


Pergamino se ha transformado en una ciudad donde lo ilegal es lícito. 

Los gimnasios fueron intimados a cerrar pero en la práctica, el Municipio no controla, los gimnasios están abiertos y los clientes realizan su rutina diaria. 

El otro signo de época pergaminense, el acampe frente al Palacio Municipal en la Plaza Merced, sigue firme. No se puede acampar en una plaza pero ya hace más de tres semanas que está instalada. Como en un contrasentido pienso que al oficialismo local, en función de la idiosincrasia de la ciudad, le queda cómodo ver banderas partidarias pensando en las elecciones del próximo año. ¿Será ese el motivo por el que no se acciona solución alguna y correspondiente desalojo del espacio público? 

Cuando en un sistema se confunden los roles de funcionamiento estamos en problemas, como nos pasa como padres con nuestros hijos. 

Cuando se nos dice que el Estado nos cuida, es falso. El Estado impondrá las condiciones pero no tiene la capacidad de cuidarte, sólo el individuo tiene dicha potestad. 

Cuando el Estado se convierte en tío permisivo, también es una situación incorrecta. El “dejar hacer, dejar pasar” tampoco sería lo conveniente. 

El día de la primavera llegó. Los jóvenes también tomarán los espacios públicos en su festejo. Esperemos que ellos actúen con responsabilidad. 

Y nosotros veremos cuál será el resultado de aplicar la estrategia del tío permisivo. 


por Pedro Rossi | Director de Puntos de Vista |pedrorossi@live.com.ar

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