Trump asegura que ya están por derrotar al virus mientras los casos siguen creciendo de manera alarmante a días de la elección

A mediados de julio de 2020 ocurrió un evento histórico: Donald Trump empezó a usar cubrebocas en público. El presidente que durante meses señaló la “paranoia” de Joe Biden, quien jamás sale sin cubrebocas, y que no permitía que los medios le tomaran una foto usando uno por temor a “darles el gusto”, de pronto cambió de mensaje. “No estoy en contra de los cubrebocas. De hecho, usé uno negro y creo que me veía bien”, dijo. Durante alrededor de una semana y media Trump siguió las recomendaciones de sus expertos y dejó de negar los peligros del Sars Cov 2. No es que la evidencia lo hubiera convencido de pronto, sino que luego de meses de ver sus números desplomarse en las encuestas el presidente entendió que el problema era la prioridad y el miedo número 1 de los votantes.

Como suele suceder, el nuevo mensaje y disciplina del presidente no duró mucho. En lugar de tomar nuevas acciones para prevenir los brotes del virus, Trump dobleteó en el mensaje de que su administración había manejado la crisis de manera notable, y para cuando llegó el primer debate presidencial con Joe Biden a finales de septiembre, de nueva cuenta se burló de su rival.

Cuando el moderador Chris Wallace le preguntó si de nuevo estaba cuestionando la efectividad del cubrebocas, Trump sacó uno de su bolsillo y -claramente sin entender que sirven más para proteger a los demás-dijo: “Me pongo un cubrebocas cuando creo que lo necesito”.

Y agregó señalando a Biden: “Cada vez que lo ves a él, trae un cubrebocas. Podría estar hablando a 60 metros de distancia y sale con el cubrebocas más grande que he visto”, se burló Trump.

Dos días después la Casa Blanca confirmó que Donald Trump tenía Covid-19.

Esta semana, en entrevista con Jake Tapper en CNN, el Jefe de Gabinete de la Casa Blanca Mark Meadows de plano reconoció que no iban a poder con el virus.

“No vamos a controlar la pandemia”, dijo Meadows. “Vamos a controlar el hecho de que tenemos vacunas [falso], terapias, y otras áreas de mitigación”. 

Ahora, a unos días de la elección, las cifras de infección no sólo no han bajado, a pesar de que Trump no deja de insistir en sus rallies que “vamos rodeando la curva” de la crisis. En realidad, su mensaje es más directo: no se preocupen por el virus. Y su ejemplo favorito es él mismo y la terapia experimental que para el ciudadano de a pie tendría un costo de cientos de miles de dólares.

“Si crees que el Covid es un gran problema, entonces no vas a votar por el presidente”, dijo un exfuncionario de alto nivel a Politico recientemente. “Ya superamos que el presidente de los Estados Unidos tuviera Covid. No creo que el que [Jefe de Gabinete de Pence] Mark Strong padezca Covid vaya a cambiar el juego”, dijo.

Es decir, la campaña y la Casa Blanca ya hicieron su paz con la idea de que Trump va a ganar a pesar del Covid, sin cambiar una coma a su actitud hacia la enfermedad y sin desplegar recursos nuevos para combatirla. El plan es seguir adelante, atacando a Biden y a su hijo de corrupción como lo hizo con Hillary en 2016, aunque esta vez sus votantes se estén muriendo por los miles. Apenas el viernes EU registró casi 100 mil nuevos casos de Covid en un solo día, un nuevo y aterrador récord.

Trump y sus voceros, mientras tanto, argumentan que el número de infectados ha subido, pero porque el gobierno, de manera responsable, está haciendo más pruebas, y el número de muertos sigue a la baja.

Así lo expresó el jueves pasado Donald Trump Jr., uno de los voceros más populares de la campaña, en entrevista con la personalidad de Fox News Laura Ingraham. “La realidad es esta”, dijo el hijo de Trump. “Lo puse hace unos días en mi Instagram, porque chequé los datos de los CDC (Centros de Control de Enfermedades), porqué seguía oyendo de nuevos casos, pero yo decía ¿por qué no estamos hablando de muertos? Oh, oh: porqué ese número es casi nada”, aseguró junior.

Lo cierto es que el número de muertes se tarda en llegar porque están basados en certificados de defunción. De acuerdo con analistas, la cifra de muertos de manera histórica ha sido del 1.8% en comparación con el número de infectados, por lo que se espera que en cuestión de semanas se registrarán 1,600 decesos en dos semanas versus los mil que se venían registrando.

Ahora, en los estados en disputa, que podrían darle o arrebatarle el triunfo a Trump, la situación es crítica. De acuerdo con el Cook Political Report, un newsletter de análisis electoral sin sesgo partidista, trece estados están en juego y podrían irse hacia Biden o hacia Trump. En estos estados clave, el número de infectados nuevos se ha disparado un promedio de 45% en las últimas dos semanas. Un número escandaloso.

Los seis casos más alarmantes para Trump vieron un crecimiento de más de 50% cada uno. Se trata de Michigan, que vio un crecimiento en el número de contagios de un impactante 88.1%; Ohio de 66.8%; Iowa de 59.5%; Minnesota de 54.7%; Pennsylvania de 52.8%; y Arizona de 51.2%.

En todos estos estados Biden aparece como el favorito, excepto por Ohio y Iowa, donde aparecen en empate técnico.

Es posible que el diagnóstico de la campaña Trump sea real, en cuyo caso el presidente tendría un chance muy grande de ganar la elección.

“Sin importar que los casos vayan al alza, la gente simplemente está cansada de esta mierda”, declaró un staffer del equipo Trump a Politico. “Han sido ocho meses ya y la fatiga al Coronavirus se está instalando. Hace tres meses la gente decía que su preocupación número 1 era el virus. Pero ahora dicen que es la recuperación económica”.

La despreocupación del presidente con la pandemia es tal que no ha parado que hacer uno, dos, y hasta tres rallies de campaña en estados diferentes el mismo día. Por si fuera poco, parece que el tour nacional de Trump está propagando la enfermedad. De acuerdo con un análisis de CNN, el 82% de los condados donde Trump organizó rallies vieron un incremento en el número de infectados luego de recibir la visita del mandatario y aglomerar a miles de sus habitantes para escucharlo hablarlo. 

La cosa es que Trump tampoco está martillando con mucha fuerza el tema económico. Sus discursos giran en torno a teorías de la conspiración, acusaciones sobre la supuesta corrupción de su rival y su hijo Hunter, la filiación anarco-comunista de Biden, y otras historias que no parecen registrar entre los votantes indecisos y los apartadistas. Quizá Trump tenga razón y su ligera ventaja en las encuestas en lo que respecta a la economía es suficiente para ganar. Quizá sigue siendo la economía, estúpido.

LPO

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