Se trata de una casi desconocida empresa que lidera un segmento ahora vital y que también tiene una planta de producción en EEUU.

Es parte de un negocio industrial de nicho, casi desconocido en el país y mucho menos para el común de los argentinos. Con todo, es un segmento próspero que ahora “explotó”, en todo sentido: Tecme es el nombre de una casi ignota pyme cordobesa que desde hace años es el mayor fabricante local de respiradores mecánicos.

Con el más del 60% del mercado local, esta empresa –que tiene un solo competidor argentino, otra cordobesa llamada Leistung– está en el ojo de la tormenta y por varios motivos. Primero porque su producto estrella, que vende en más de 50 países con la marca Neumovent, se convirtió en vital en medio de la pandemia de coronavirus. Y, además, porque recibieron una intimación e intervención del Gobierno para que dejen de vender y distribuir sus productos: desde ayer, toda la producción de esta compañía será comprada por el Estado nacional, quien ya envía los respiradores a las provincias según su cronograma. Eso ya provocó el enojo de Mendoza, a quien Tecme tuvo que llamar para suspender una entrega que tenía que concretarse por estas horas.

Tecme nació en 1966, en Córdoba, de la mano de un médico cirujano de tórax, Ernesto P. Mañá y su hermano, Luis Mañá, estudiante de ingeniería. Ambos siguen al frente de la empresa, como presidente y vice, aunque el día a día ahora está en manos de sus hijos y también de sus nietos.

La de esta pyme grande es una historia de garaje, literalmente. Similar a la de Apple y Microsoft, pero antes y en Córdoba. El estacionamiento en este caso fue el de los padres de los Mañá, allí se hicieron las primeras pruebas. Un año después del startup tenían un modelo (ciclado por presión), luego llegaron los volumétricos y, desde 1997, los manejados por microprocesadores. Sus primeros prototipos se probaron en el Departamento de Cirugía Experimental del Hospital de Córdoba. Detalles técnicos al margen, la empresa se convirtió rápido en el líder del mercado local en venta de respiradores.

El headquarter de Tecme está en el área industrial y productiva de la ciudad de Córdoba. Son 4.700 m2 (en un predio de 15.000 m2) y tiene una oficina comercial y de servicio técnico en Buenos Aires y una planta de producción en Atlanta, Georgia, en el sureste de Estados Unidos, de 1.000 m2, desde donde exporta a otros países. Los Mañá y sus descendientes cultivan un perfil casi subterráneo pero el año pasado, casi como una premonición de lo que vendría, ambos fundadores recibieron el Premio a la Trayectoria Empresaria de parte del gobierno cordobés.

“Asumimos el compromiso de darle máxima prioridad al mercado nacional, suspendiendo momentáneamente nuestras operaciones de exportación a los más de 50 países en los que estamos presentes”, le dijo a Infobae días atrás Patricio Keegan, gerente de Marketing de la compañía quien vive en Atlanta y es nieto de uno de los fundadores. “Somos el principal proveedor de respiradores en Argentina y sabemos que los mismos son dispositivos imprescindibles en la atención de los casos más complejos de pacientes afectados por el coronavirus, por eso tomamos esta decisión”, agregó. Por entonces, la empresa ya prometía dejar de exportar y aumentar 300% su producción en medio de la pandemia.

Horas después llegó a la casa central de Tecme una carta dirigida a su presidente. Allí, Ginés González García, ministro de Salud de la Nación, le prohibió a la empresa vender sus productos a privados o provincias y le comunicó que el Estado intervenía toda la cadena de producción.

“El Gobierno nos exige que hagamos la entrega y asegura que el Estado nacional se encargará de distribuir según su criterio. Acatamos la medida, por supuesto, pero estamos analizando con nuestros abogados el alcance de este pedido oficial”, dijo Keegan. Y agregó que “mientras tanto seguimos produciendo a full. Paramos todas las entregas, pero aún no empezamos con el plan semanal de entregas para la Nación”.

Ayer, el ministro González García encabezó un operativo en el que el Gobierno envió 200 respiradores y otros insumos sanitarios esenciales en todo el país, sobre todo en el norte.

“Estamos distribuyendo todos los respiradores y los insumos con racionalidad a todo el país para que estén donde hagan falta”, afirmó desde Aeroparque. “La única forma de distribuir con equidad un recurso escaso es que lo manejemos centralizadamente”, dijo.

En Argentina hay 8.500 camas con respiradores, por lo que el Gobierno busca dotarse de otros 1.500 en las próximas semanas. La cantidad de camas parece suficiente, pero el problema radica en que el 80% de esas camas con respiradores se encuentran ocupadas con pacientes que poseen otras patologías. El Gobierno buscará despejar las que pueda y las empresas trabajan para cuadruplicar sus producciones y fabricar unos 500 respiradores por semana.

Competencia

Las cajas que controló el ministro el sábado tenían las etiquetas azules de Tecme, pero había otras con un logo de una letra “L”, de Leistung. Se trata de la otra pyme cordobesa que es la segunda empresa del mercado local de respiradores.

Tienen 70 empleados en el país y otros tantos en Brasil, donde también fabrica sus modelos Luft3. Si bien producen equipos para suministrar anestesia y respiradores para transporte (son los únicos fabricantes de estas unidades para ambulancias), ahora concentran toda su producción en los modelos para terapias intensivas, los que usan los pacientes más afectados por el coronavirus.

“En un mes y medio multiplicamos por cuatro la producción de los equipos de terapia. El tema son los componentes importados, como sensores y válvulas. Cambiamos parte de la cadena de provisión, pero todas las fábricas del mundo aumentaron su producción”, explicó Silvina Grasso, gerente general de Leistung e hija de uno de los tres ingenieros que fundaron la empresa en 1984.

“De México para abajo los únicos que fabrican respiradores son Argentina y Brasil. Esa es una suerte en este contexto. Nos llamaron de todo el mundo para comprar, pero cortamos las exportaciones y solo vendemos a nivel local. Tener dos fábricas es un privilegio, deberíamos llegar bien. Creo que no va haber problema con los respiradores”, asegura.

– ¿También recibieron la carta del ministro?

– Sí, nos llegó la carta. Yo no creo que sea una “intervención”. Están centralizando la distribución y está bien: tenemos que informar cada cinco días el stock. Eso sí, esperamos que nos paguen… porque si no, nos fundimos. Está bien, mejor que distribuyan ellos, es correcto encolumnarse detrás de una estrategia que funcione… pero tiene que funcionar.

Infobae

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