Entre marzo y septiembre los costos productivos de las fábricas aumentaron un 38%. Hasta el 31 de octubre rige el programa de precios máximos.

LPO viene publicando las dificultades que atraviesan diversos sectores productivos primarios por el congelamiento de precios de la canasta básica de alimentos dispuesto por el Gobierno nacional desde el pasado mes de marzo cuando se inició la pandemia.

Uno de los sectores más castigados por la resolución oficial, tal como contó este medio, es la industria láctea. Pero también se registran serios inconvenientes en lo que respecta a la producción de aceite de girasol, un insumo clave en la mesa de los argentinos.

Desde marzo a la fecha los costos de producción de la industria elaboradora de aceite de girasol se incrementaron un 38%, al tiempo que en igual periodo (más de seis meses) la Secretaría de Comercio solo autorizó un aumento del 4% en el precio final del producto.

El tema es que la mayor parte del costo de los aceites envasados cotizan en función de la variabilidad de los precios internacionales de la materia prima. Entre marzo y septiembre el girasol subió un 48% pasando de $38.200 a $56.700 por tonelada.

Los especialistas explican que semejante suba de precios -en este caso del aceite crudo de girasol- se fundamenta en la devaluación oficial del peso y en la inflación ocurrida en dicho periodo que, en el caso de los alimentos, llegó a superar el 3% mensual.

En la zona de Rosario (Up River) y en el Matba/Rofex el girasol disponible con entrega inmediata cerró este jueves a 280 dólares por tonelada, mientras que las posiciones diciembre 2020 y marzo 2021 cotizaron sin cambios también a 280 dólares por tonelada.

En las principales cadenas de supermercados de la ciudad de Buenos Aires la botella de un litro y medio de aceite de girasol se vende a un precio de entre $130 y $160 dependiendo la marca, mientras que el aceite de oliva de medio litro cuesta casi $400.

En este contexto, según cuentan distintas fuentes del sector, se suman subas del 12% en los costos logísticos de las fábricas y las paritarias del sector aceitero que cerraron en un 25% desde marzo pasado con una revisión pendiente para octubre próximo.

“Existe una distorsión de precios importante que se profundizó por el congelamiento dispuesto por el Gobierno y que ya está generando pérdidas en las compañías que abastecen de aceites al mercado interno”, advirtió una de las fuentes consultadas.

La secretaria de Comercio, Paula Español, extendió hasta el próximo 31 de octubre el programa de precios máximos para una extensa lista de alimentos básicos, según lo indica la resolución 254/20 publicada a principios de septiembre en el Boletín Oficial.

El congelamiento dispuesto por la funcionaria -que rige desde marzo- generó un alto grado de preocupación entre las empresas agroindustriales que consideran que se trata, en rigor, de un subsidio forzoso otorgado por el sector productivo a los consumidores.

Un informe de la Bolsa de Cereales proyectó que la siembra de girasol a nivel nacional se ubicará en torno a las 1,5 millones de hectáreas. A la fecha se sembró cerca del 10% del área con un retraso interanual del 19% en la implantación por falta de lluvias. 


La Política Online

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